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El Corán

 

 P. Tristán Pérez VE

Sura Al-Fatiha, la primera del Corán

Queremos presentar una visión muy sucinta de lo que es el Corán. La intención es que quien lee este brevísimo artículo tenga una idea precisa y seria de lo que profesa un musulmán sobre el Corán. También añadimos una consideración sobre el contenido del Corán. Dios mediante desarrollaremos algunos de estos temas más adelante.

La base del Islam (“sumisión”) es el Corán (“recitado”): esta es la fuente del pensamiento y del obrar de un musulmán. La concepción del mundo, del hombre, de la sociedad y de Dios son prácticamente “dictadas” por ese libro al que un buen musulmán recita diariamente y aprende de memoria.

Origen: Según la tradición –que no es posible poner en duda porque sería una blasfemia hacia el mismo Corán- este libro fue dictado a Mahoma por el ángel Gabriel durante el período de 32 años. El inicio de la revelación se dio una noche (“la noche del gran poder”) en una gruta cercana a La Meca hacia el 610 (Sura 96, 1-5) y continuó durante los años de Medina. Entraba en trance y repetía lo que había recibido. Los que lo escuchaban memorizaban las palabras de su profeta. Esto, durante más de 20 años, es decir que fueron revelaciones sucesivas. Antes de morir (632) –siempre según la tradición- recitó la revelación completa, es decir, todo el Corán.

Trasmisión: Los que habían escuchado sus relatos eran sus compañeros de batalla, sus parientes y esposas. Eran ellos quienes trasmitían lo que había sido revelado. A la muerte de Mahoma las versiones eran tan numerosas y dispares que veinte años después (650) el tercer Califa Otman hizo recolectar todo lo que había sido puesto por escrito, hizo una versión oficial, mando quemar todas las copias existentes y envió su vulgata a las 4 grandes ciudades del mundo árabe-musulmán. Cincuenta años después el califa Abd el-Malek oficializó una vocalización de la Vulgata de Otman. Es la versión más oficial que existe pues en algunas ediciones del Irán, por ejemplo, se encuentran pequeñas variantes.

Divino: El mismo Corán reivindica su origen divino: habla de una “Madre del Libro” que se encuentra en Dios. Ese es el libro revelado a Mahoma: “¡Por el libro clarísimo! Hemos hecho un Corán árabe para que le hagáis caso, y él esta escrito junto a nosotros en la Madre del libro, y es alto y sabio” (43,2-4).

Revelación última: Y reivindica también el carácter de revelación completa, perfecta y definitiva. Si bien admite revelaciones anteriores estas son incompletas y preparatorias “ya antes de ti (oh Mahoma), enviamos mensajeros y les dimos mujeres y descendencia, pero ningún mensajero pudo producir un signo sin el permiso de Dios; hay un libro divino al fin de cada edad, y Dios cancela lo que quiere y lo que quiere confirma: junto a él está la Madre del Libro” (13, 38-39). Esas revelaciones son la Torah y el Evangelio (así las llama el Corán, aun cuando no se sabe a que se refiere exactamente): “¡Dios! No hay otro Dios fuera de él, el Viviente, que vive de sí. El te reveló el Libro, con la Verdad, confirmando lo que fue revelado anteriormente, y ha revelado la Torah y el Evangelio, antes, como guía para los hombres, y ha revelado ahora la Salvación” (3, 3-4).

Division: El libro esta dividido en 114 partes llamadas Suras, tituladas cada una. Están arbitrariamente ordenadas, no según el orden histórico de las revelaciones sino según la longitud. Algunas de las Suras son llamadas “de la Meca” y otras “de Medina” indicando así el lugar de la revelación. La división, el orden, los títulos, no fueron dictados por Mahoma.

Estilo: Se trata de Dios (Allah) que habla con Mahoma en un estilo poético. A veces recuerda hechos acaecidos a Mahoma, otras, hechos del Antiguo Testamento, promete venganza por los sufrimientos que padece Mahoma por parte de sus adversarios, revela verdades últimas como el infierno, el cielo musulmán, etc. El estilo es, pues, totalmente distinto al estilo de la Biblia. Para entender mucho de lo allí expresado hay que manejar el árabe y conocer la cultura oriental. Pero aun así, la teología es clara y también los principios de la moral. Y es claro que no hay en absoluto ni inspiración cristiana ni una unión con la revelación cristiana (“el Evangelio” como dice en alguna parte el Corán). Como diría el Papa en el libro-reportaje “Testigos de la esperanza”, el Dios del Corán significa una disminución de la revelación divina, un volver atrás en lo ya revelado por Dios a través de su Hijo Jesucristo y contenido en la Sagrada Escritura y la tradición.