Los convertidos del Islam: la
figura de Jesús
Hna. María de Roncesvalles
Para aquel que vive en un país de
mayoría islámica, y conoce la convicción que tienen los musulmanes que “No
existe Dios fuera de Dios y Mahoma es su profeta” y que todo aquel que niega
esto es llamado no creyente, impío, infiel (Kafaru), hablar de conversiones de
éstos al cristianismo parece imposible.
En el Corán hay varios versículos dentro
de las suras (capítulos) que ponen de manifiesto que la verdadera religión es la
que Dios por intermedio de su elegido, enviado o profeta, -nombres que se le
atribuyen a Mahoma-, da a los hombres.
“¡Di: Hombres! Yo soy el Enviado de
Alá a todos vosotros, de Aquél a Quien pertenece el dominio de los cielos y la
tierra. No hay más dios que El. El da la vida y la muerte; ¡creed pues en Alá y
en su enviado, el profeta de los gentiles, que cree en Alá y en sus palabras! Y
seguidle. Quizás, así, seáis bien dirigidos” (Sura 7-158).
De esto se sigue que todos aquellos
que no reconocen a Mahoma como el verdadero y último enviado, el cual debe
dirigir a los hombres a Dios, no son contados entre los creyentes, y por lo
tanto no son elegidos de Dios para la salvación. Igualmente hay que aclarar que
hay otros versículos del Corán que disienten con esto. Así tenemos en el Islam
corrientes más cerradas que son totalmente intransigentes para con los infieles
(cristianos y judíos incluidos), y otras con mayor apertura al diálogo.
En referencia a los creyentes está
escrito “Ésos son los dirigidos por su Señor y ésos los que prosperarán.”
(Sura 2-5), y en referencia a los infieles: “Da lo mismo que adviertas o
no a los infieles: no creen.” “Cuando se les dice: Creed como creen los demás,
dicen ¿es que vamos a creer como creen los tontos? Son ellos los tontos pero no
se dan cuenta” (Sura 2-6 y 13).
Por eso deben tener cuidado en el trato
con los infieles, o con aquellos que ellos llaman sus enemigos, que son todos
los que han combatido con ellos a causa de la religión o que los han expulsado
de sus hogares, porque los podrían llevar a la perdición.
“¡Creyentes, no toméis como amigos
a los enemigos Míos y vuestros, dándoles muestras de afecto, siendo así que no
creen en la Verdad venida a vosotros! Expulsan al enviado y os expulsan a
vosotros porque creéis en Alá vuestro Señor. Si salís para luchar por mi causa y
por deseo de agradarme, ¿les tendréis un afecto secreto? Yo sé bien lo que
ocultáis y lo que manifestáis. Quien de vosotros obra así, se extravía del
camino recto.” “Si dan con vosotros, son para vosotros enemigos y os maltratan
de obra y de palabra. Querrían que no creyerais....” (Sura 60-1 y 2).
Sin embargo, a
pesar de esto, que es solo una pequeña muestra de lo que significa para los
musulmanes el convertirse (los conversos son llamados traidores o apóstatas, y
corren riesgos serios, incluso de muerte) se dan de hecho, conversiones del
islamismo al cristianismo.
Veremos algunos
puntos de concordancia con la fe cristiana y como consecuencia algunas cosas que
nos diferencian. Y finalmente, cómo la figura de Jesús, conocida por los
musulmanes por el Corán o por fuentes cristianas, atrae a los seguidores de
Mahoma a la Iglesia de Cristo.
Atributos
divinos
Dios es uno:
los
musulmanes creen en un solo Dios, al igual que nosotros,
“Los creyentes, los judíos, los
sabeos y los cristianos - quienes creen en Alá y en el último día y obran bien-
no tienen que temer y no estarán tristes (Sura 5-60).
Pero ellos
condenan que Dios tenga asociados, entendiéndose por asociados la Santísima
Trinidad.
“No
creen, en realidad, quienes dicen: Alá es el tercero de tres”. No hay ningún
otro Dios que Dios uno y, si no paran de decir eso, un castigo doloroso
alcanzará a quienes de ellos no crean” (Sura 5-73).
“¿Quién es mejor, Alá o lo que le
asocian? (Sura 27-59).
Por eso los
cristianos de los países árabes cuando hacen la señal de la cruz, invocando a
las tres personas de la Santísima Trinidad al terminar agregan “Dios uno”, para
reafirmar que si bien las tres personas son Dios, no hay tres dioses distintos
como les achacan los seguidores de Mahoma.
Dios es
omnipotente:
los musulmanes reconocen que Dios todo lo puede y que es el único capaz de esto;
ni su profeta puede hacer las cosas que Dios hace. Por esto también niegan que
Jesús pueda hacer cosas como Dios, siendo un simple profeta.
“El
dominio de los cielos y de la tierra pertenece a Alá. Alá es omnipotente”.
Dueño de la
vida y de la muerte:
“No
hay más Dios que Él. Él da la vida y la muerte”(Sura 44-8).
Dios creador de
todo:
“¿Quién si no ha creado los cielos
y la tierra y hecho bajar agua del cielo, mediante la cual hacemos crecer
primorosos jardines allí donde vosotros no podríais hacer crecer árboles? ¿Hay
un dios junto con Alá? Pero es gente que equipara (Sura 27-60).
Dios es
misericordioso:
es el primer
atributo que se tiene de Dios en el Corán y con el que comienzan sus oraciones.
Pero para el Islam, Dios solo es misericordioso con los creyentes.
“En el nombre de Alá, el compasivo
el misericordioso” (Bismi Alá rajman u rajim) (Sura 1-1).
“Quienes creyeron y dejaron sus
hogares, combatiendo esforzadamente por Alá, pueden esperar la misericordia de
Alá. Alá es indulgente, es misericordioso” (Sura 2-218).
Con respecto a
los cristianos “A quienes no
crean les castigaré severamente en la vida de acá y en la otra. Y no tendrán
quien les auxilie”.
Dios es
omnisciente:
“Di: Nadie en los cielos ni en la
tierra, conoce lo oculto fuera de Alá. Y no presienten cuando serán resucitados.
(Sura 27-65).
Esto último
haciendo alusión una vez más a quienes ellos llaman “asociado”, o sea Jesucristo
El conoce todas
las acciones y no hay nada que se le esté oculto, de aquí también el temor a que
él conoce los secretos del corazón y que es difícil escapar a su juicio.
“Alá todo lo oye, todo lo ve” (Sura
58-1).
“Tú eres quien conoce las cosas ocultas” (Sura 5-109).
Hay muchos
ejemplos más que se podrían nombrar, sin necesidad de entrar directamente en
religión, que se pueden aprovechar para tener un diálogo con los musulmanes y de
esta forma conocerlos mejor, y de a poco ir haciéndoles conocer las verdades del
cristianismo. Ya que algunos un poco más abiertos en sus ideas, o que desconocen
las frases más intransigentes del Corán, o que siguen tendencias más benignas
hacia los “infieles”, preguntan y están convencidos de que creyendo en un solo
Dios, llegaremos todos al paraíso por distintos caminos.
Con respecto a
muchos atributos de Dios, ya hemos visto que tienen una cierta aproximación a la
verdad cristiana.
La figura de
Jesús como atractivo hacia la fe cristiana
La figura de
Jesucristo en la doctrina musulmana
En cuanto al
Hijo de Dios, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, los musulmanes lo llaman
en el Corán “asociado”, (lo mismo hay que decir con respecto al Espíritu Santo)
pues dicen que los cristianos “asocian” otros seres a Dios. En realidad la
concepción que tenía Mahoma de la fe cristiana muestra que tuvo mayormente
contacto con herejes. Nunca en el Corán está expresada
correctamente la fe cristiana en la Santísima Trinidad: tres personas y un solo
Dios. La “trinidad” rechazada en el Corán no es ciertamente la Trinidad tal como
creemos los cristianos.
“Hay hombres que, fuera de Alá,
toman a otros que equiparan a Él y les aman como se ama a Alá. Pero los
creyentes aman a Alá con un amor más fuerte. Si vieran los impíos, cuando vean
el castigo, que la fuerza es toda de Alá y que Alá castiga severamente... (Sura
2-165).
De Cristo se
niega su filiación divina, y por ende su Encarnación. Por lo mismo es negada
también la Redención (más explícitamente todavía al negarse el hecho de la
Crucifixión). Pero gracias a algunos pasajes que lo nombran a Jesucristo, ya sea
como el que puede realizar milagros, como un profeta mayor, como espíritu de
Dios etc., muchísimos musulmanes han abrazado la fe cristiana. Esto se debe en
gran parte a que son numerosas las contradicciones que se tiene sobre Jesús,
porque –por ejemplo- mientras es presentado como un profeta menor que Mahoma, ha
sido elevado al cielo con Dios, y de Mahoma no se hace mención de esto.
“Cuando Alá dijo: ¡Jesús voy a
llamarte a Mí, voy a librarte de los que no creen y poner, hasta el día de la
resurrección, a los que te siguen por encima de los que no creen! Luego
volveréis a Mí y decidiré en aquello en que discrepabais” (sura 3-55).
El Islam conoce
a Jesús, hijo de María. En la sura 19, con el nombre de “Mariam”, se describe el
anuncio del ángel Gabriel a María y el nacimiento de Jesús.
“Y
recuerda a María en la escritura, cuando dejó a su familia para retirarse a un
lugar de oriente. Y tendió un velo para ocultarse de ellos. Le enviamos nuestro
espíritu y este se le presentó como un mortal acabado.
Dijo ella: me refugio de ti en el
compasivo. Si es que temes a Alá.
Dijo él: Yo solo soy el enviado de
tu Señor
para regalarte un muchacho puro.
Dijo Ella: ¿Cómo puedo tener un
muchacho si no me ha tocado mortal, ni soy una prostituta?
Así será, dijo, Tu señor dice: es
cosa fácil para mí, para hacer de él signo para la gente y muestra de nuestra
misericordia. Es cosa decidida.”(Sura 19-16 al 21)
“…Dijeron: ¿Cómo vamos a hablar a
uno que aún está en la cuna, a un niño?
Dijo él: Soy el siervo de Alá. Él
me ha dado la escritura y ha hecho de mí un profeta. Me ha bendecido dondequiera
que me encuentre y me ha ordenado la ásala
(oración)
y el azaque
(limosna)
mientras viva, y que sea
piadoso con mi madre. No me ha hecho violento, desgraciado.
La paz sobre mí el día que nací, el
día que me muera y el día que sea resucitado a la vida. Tal es el hijo de María.
(Sura 19-29 al 34).
Jesús es
presentado como un simple profeta más grande que Isaac, Abraham, etc., pero
menor que Mahoma y que niega él mismo querer ser considerado como Dios.
“Y cuando dijo Alá: ¡Jesús, hijo de
María! ¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: Tomadnos a mí y a mi madre como a
dioses, además de tomar a Alá?
Dijo: ¡Gloria a ti! ¿Cómo voy a
decir algo que no tengo por verdad? Si lo hubiera dicho, Tú lo sabrías. Tú sabes
lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres quien conoce las cosas
ocultas”
También se hace
alusión a los milagros que realiza Jesús siempre con el permiso de Dios, ya que
solo Él tiene poder para esto.
“…Y cuando creaste de arcilla a
modo de pájaros con mi permiso, soplaste en ellos y se convirtieron en pájaros
con mi permiso. Y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con mi permiso. Y
cuando resucitaste a los muertos con mi permiso. Y cuando alejé de ti a los
hijos de Israel cuando viniste a ellos con las pruebas claras y los que de ellos
no creían, dijeron: Esto no es sino manifiesta magia” (sura5 –110).
Estos pasajes
tal vez un poco misteriosos en el ambiente musulmán han suscitado un
conocimiento más cercano de Jesús y se han producido así abundantes
conversiones.
Testimonios
Vamos a
presentar algunos testimonios de conversiones producidas por este atractivo que
produce la imagen de Jesús. Personas que en situaciones diversas vieron no sólo
la superioridad de Cristo en relación a Mahoma sino que llegaron a la fe en la
divinidad de Nuestro Señor.
Algunos han
llegado a este conocimiento por los pasajes del Corán, otros por contacto con
cristianos o por la lectura de la Biblia, todos medios que la Providencia
utilizó para que lleguen a la Verdad.
Mallam Ibrahim:
en
el S XIX, África occidental ha estado devastada por una serie de guerras
religiosas que en el nombre del Islam pretendían quitar las antiguas religiones
tradicionales y edificar una sociedad auténticamente musulmana.
En el corazón
de uno de estos nuevos imperios, al norte de la actual Nigeria, surgía la ciudad
de Kano. En la plaza del mercado, Ibrahim, un maestro religioso, quedó asombrado
de un extraño personaje al cual hacían referencia una secta musulmana “issawa” o
discípulos de Issa (Jesús)
Fue
impresionado por el personaje de Jesús en el Corán:
vio
que Jesús era el único profeta actualmente vivo al lado de Dios, el único que
precedería el juicio final.
Concluye por lo
tanto que el mismo Mahoma es inferior. De la profesión de fe musulmana, solo
quiere decir la primera parte. “No hay otra divinidad fuera de Dios” dejando de
lado “Mahoma es su profeta”.
Por este motivo
fue condenado a muerte como hereje y ajusticiado. Antes de morir, exhortó a sus
discípulos a huir de la ciudad y esperar la venida del día en que Dios habría de
revelar la verdadera religión.
Gulshan Fátima:
“Deseo morir, no quiero
vivir más, estoy en el límite”.
Son las tres de
la mañana en una fría noche de invierno de 1968, este grito de desesperación es
de una joven paquistaní de 16 años a la que se le ha muerto su padre.
Fátima nació en
una familia de “sayyids” (titulo de nobleza de la familia descendiente de
Mahoma) de muy buena posición económica, ha recibido una educación correcta, en
una atmósfera de ferviente fe, aunque estricta.
¿Pero, qué es
todo esto, delante de su enfermedad? A la edad de 6 meses, ha quedado paralizada
la mitad de su cuerpo, incapaz de moverse sin ayuda.
Su padre viudo
fue quien se ha ocupado de ella y el que la sostenía moralmente. En 1966 la
llevan a un especialista en Londres, éste solo pudo decirles que no tenía cura
en el campo de la medicina.
La familia
decide llevarla a la Meca para la gran Peregrinación, con la esperanza de que
Dios la cure.
Su camilla es
puesta cerca de la piedra negra, ella murmura:
“Sáname y sana a todos estos
enfermos”...pero
no sucedió nada.
Su padre le da
valor diciéndole: “Dios nos pone en la prueba, no perdamos la esperanza, tal vez
en otro momento de tu vida serás sanada”.
Las últimas
palabras del padre antes de abandonarla son: “Un día, Dios te curará, rézale”.
Es en este
momento cuando ella se encuentra sola y lanza el grito de desesperación.
Ella, explica
lo que sucedió después de esto:
“Inexplicablemente,
entendí que había sido
escuchada.
-Dime porque me tratas así
duramente.
-No te dejaré morir, te mantendré
en vida.
Era una voz suave y dulce, como una
brisa que pasaba por mí. Fue una voz que hablaba en mi lengua y que me dio deseo
de acercarme más a Dios.”
Delante del
lamento que ella repite, la voz vuelve fuerte y suave:
¿Quién ha dado la vista a los
ciegos, ha curado a los enfermos, ha limpiado los leprosos y resucitado los
muertos? Soy Yo Jesús, hijo de María. Lee de mí lo que dice el Corán en la sura
Mariam”.
A partir de
aquel día, se abre una nueva etapa en la vida de esta joven, aunque sigue en la
lucha contra la desesperación y en contra de la pregunta del porqué de su
enfermedad, comienza a leer el capítulo 19 del Corán.
Crece la fe en
aquel Jesús que sana los enfermos, pero encuentra dificultad de leerlo en lengua
árabe y busca un Corán en su lengua materna.
Le reza a Jesús
y le pide que la sane, experimenta un fenómeno nuevo, más habla con Jesús y más
se siente atraída por Él.
Siempre al
final de su oración, dice la invocación: “Jesús, Hijo de María, sáname”
Después de tres
años, mientras repite esta pequeña oración, una preocupación se apodera de ella
“hace tanto tiempo que rezo
así y siempre estoy enferma”.
“Tú
vives en el cielo, el santo Corán refiere que has sanado enfermos, Tú puedes
sanarme y todavía estoy enferma”.
Repetía el
nombre de Jesús, pero no había ninguna respuesta, finalmente grita:
“Si puedes, sáname, en caso contrario dímelo”.
Ella misma dice
que lo que sucedió es difícil de explicar, la habitación en la que se encontraba
se llenó de luz, doce figuras estaban delante de ella y estaban alrededor de uno
que le ordenó: “Levántate,
esto es lo que buscabas, Yo soy Jesús, Hijo de María, al que tú has rezado, ven
a mí”.
La voz repite
la orden tres veces y ella obedece: “Yo,
Gulshan Fátima, una enferma obligada a estar en cama, desde 19 años, sentí
afluir una fuerza en mi miembro paralizado. Puse el pie en tierra y me alcé
(...) Mi corazón y mi espíritu fueron iluminados y en aquel momento comprendí
muchas cosas”.
Siente que
Jesús se describe con palabras que ella desconoce: “Yo
soy el Emmanuel, soy el camino, la verdad y la vida, estoy vivo y vengo pronto,
desde hoy serás testimonio, y rezarás así: Padre nuestro....”.
Cuando la
visión termina ella está curada, al principio la familia está contenta, pero
luego se irritan al ver que ella con tanta insistencia atribuye la sanación a
Jesús y no al efecto de la peregrinación a la Meca, por intercesión de Mahoma.
Poco a poco,
esta joven musulmana que no ha conocido cristianos y no ha leído la Biblia,
descubre una nueva dimensión de oración personal gracias al Padre Nuestro.
Por inspiración
interior es guiada a la Biblia y después a una comunidad de cristianos, donde es
bautizada.
La hostilidad
de su familia va en aumento, es puesta en prisión por algunos que querían
intimidarla pero ella persevera en su fe.
Pierde su
puesto de trabajo cuando rehúsa volver a la fe musulmana.
Merat-us-Sultan
(1876-1948)
Oficial iraní
de familia real, realiza una carrera rápida y se encuentra jefe de la policía de
Tabriz en el 1912, al momento de la invasión rusa.
Huye a través
de Armenia cubierta de nieve, y es recibido por un sacerdote armenio, que lo
esconde por más de un mes.
Al momento de
dejarlo ir, el sacerdote le dice:
“He rezado por ti a Cristo, todos
los días, estoy seguro que él te protegerá hasta que vuelvas a encontrar a tu
familia, pero ¿estás dispuesto en lo íntimo de tu corazón a prometer a Cristo de
no olvidarlo y de darte a El como tu salvador cuando regreses a tu casa?
Arrestado,
tenido largo tiempo en prisión, se le anuncia que su ejecución será en la mañana
siguiente. Recuerda su promesa y le dice a Jesús:
“¡Sálvame! Si estás vivo sálvame.
Sálvame y yo te serviré.”
Como respuesta
recibe una gran paz. Repite esta oración al pie del patíbulo, cuando de
improviso llega la orden de liberarlo y enviarlo a la autoridad iraní.
Después de un
primer tiempo de gratitud hacia Jesús, comienza su actividad nuevamente y olvida
su promesa, hasta el día que un amigo cristiano se la recuerda.
Cae de rodillas
en medio de algunos iraníes convertidos, se pone a disposición de Cristo y se
bautiza en 1920.
Entra en el
ejército para dedicarse a la administración de un hospital misionero, después a
la predicación y muere serenamente en 1948.
Encontrar una
Biblia no siempre es fácil para un musulmán, el Corán hace referencia a ésta,
llamando a los hebreos y a los cristianos “Pueblo del libro”, calificando a este
como “Guía y luz”, pero para ellos esta escritura bíblica ha sido falsificada y
su lectura podría ser peligrosa para la fe.
En algunos
países musulmanes la importación de la Biblia o del evangelio está prohibida, o
se hace muy difícil hacerlo llegar a los cristianos. No obstante puede suceder
que llegue a manos de un musulmán y que atraído por su lectura se acerque al
cristianismo como se verá en el caso siguiente.
Qassim:
Un zapatero
iraní, compra un día queso en el mercado, de retorno a su casa abre el papel que
lo envolvía y descubre que éste ha sido arrancado de un libro. Curioso lee la
página que tiene en la mano, allí se habla de un patrón que toma obreros para
trabajar en su viña y les paga a todos por igual, a los que trabajaron desde la
mañana y a los que trabajaron desde la tarde.
Esta historia
le gusta a Qassim, al otro día vuelve al mercado y le pide la página siguiente.
Al día
siguiente compra lo que queda del libro, era un Nuevo Testamento.
Un tiempo más
tarde va a buscar un sacerdote cristiano para tener por entero este libro
apasionante. Es esta lectura que lo decide a bautizarse.
Por intermedio
de los medios de comunicación tanto la radio, como películas, tales como Quo
Vadis, Jesús de Nazaret, Los diez mandamientos, pueden los musulmanes conocer la
figura de Cristo, sus palabras, sus ejemplos.
Ibrahim
Deshmukh:
Es un médico
indio de origen musulmán, nacido en 1943 en una familia sin mucho fervor
religioso.
“Durante
mis estudios de medicina en Bombay fueron presentados dos películas: Quo vadis y
Los
diez mandamientos.
Me preguntaba porque había tantos
pasajes de la Biblia que se encontraban en el Corán.”
Estas películas
no influyen seriamente en él, al contrario una amiga cristiana que sería después
su mujer lo incita a interesarse un poco más en la Biblia que ella le ofrece.
Por muchos años
se dedica al estudio de la Biblia y del Corán sopesando, la autenticidad, el fin
y el contenido.
Es así que toma
conciencia del perdón de Dios y se inicia aquí el último paso para llegar al
cristianismo.
Después de
hacerse cristiano dedica su vida como médico a los pobres.
Son muchísimos
los casos de quienes son atraídos por la figura de Cristo como Salvador, o
porque han visto lo que ha obrado El en la vida de otros, como es el caso de un
drogadicto que no pudiendo salir solo de la droga ve que un amigo suyo ha salido
por medio del poder de Jesús.
...“No era ya él mismo, (su amigo)
me ha explicado que Jesús era el que lo había cambiado. Sin embargo era él, el
peor de todos, ahora, si lo pudo cambiar a él, puede cambiarme a mi también”.
Conclusión
Las historias
de las conversiones son de las más variadas, solo Dios conoce los medios por los
cuales acerca a los musulmanes al cristianismo, pero sabiendo nosotros que cosas
les llaman la atención, uno puede y debe en la medida de sus posibilidades
hacerles conocer un poco más la figura de Cristo, valiéndose en algunos casos
del Corán, libro que ellos respetan, para llevarlos a la verdad del evangelio.
Por experiencia
personal y a pesar del poco trato que tengo con los musulmanes, he visto muchas
veces que el aprovechar aquellas cosas que son en común, como las antes citadas
con respecto a Dios, abre las puertas para el diálogo, primer paso
importantísimo para poder luego hablar de cosas que sean más
específicas.
Esto es solo el
comienzo de la misión evangelizadora, que nosotros debemos llevar a cabo ya sea
con los musulmanes o con el pueblo judío, aquí en Tierra Santa.
Como escribe el
Papa Juan Pablo II a los obispos de Asia. “Aunque
la Iglesia reconoce con gusto cuanto hay de verdadero y de santo en las
tradiciones religiosas del Budismo, del Hinduismo y del Islam -reflejos de
aquella verdad que ilumina a todos los hombres-, sigue en pie su deber y su
determinación de proclamar sin titubeos a Jesucristo, que es “el camino, la
verdad y la vida”... El hecho de que los seguidores de otras religiones puedan
recibir la gracia de Dios y ser salvados por Cristo independientemente de los
medios ordinarios que Él ha establecido, no quita la llamada a la fe y al
bautismo que Dios quiere para todos los pueblos.”
La Virgen nos
asista en esta misión a nosotros encomendada.
|