La Mujer, El Corán, y La Sunna
El pensamiento del Islam tradicional acerca
de la mujer
Hna.
María de Cristo de la Quebrada
I.- Los Textos Coránicos acerca de la Mujer
Primer texto: “Los hombres están un grado por encima de ellas” (2,
228).
Etimología: Darayatun, significa: al-manzala: lugar donde baja el viajero, lugar
de relieve, punto, etapa y, por extensión, posición, grado, escalón dignidad.
Comenta el exegeta islámico Al-Fakhr Al-Razi: “Sabed que la superioridad del
hombre sobre la mujer es un hecho reconocido. En los avatares de la vida, el
hombre es muy superior a la mujer por las razones siguientes:
1. Por la inteligencia.
2. Por la diya, precio de la sangre, pagada a los familiares de un hombre
asesinado.
3. Por la herencia (la mujer recibe, como máximo, la mitad que el hombre).
4. Por la propia competencia para ejercer los cargos de Imam, de Qadi (juez) y
de Xahid (el testimonio del hombre posee doble valor que el de la mujer).
5. Por ser el hombre el que se casa con la mujer o el que puede vivir en
concubinato y no al revés.
6. Por la potestad que tiene el marido de repudiar a su mujer y de readmitirla,
con o sin el consentimiento de ella, en cambio la mujer no puede repudiar a su
marido. Una vez repudiada no puede exigir al marido que la readmita o, al
contrario, no puede oponerse a que el marido la obligue a retornar al domicilio
conyugal.
7. Finalmente, porque la parte de los bienes obtenidos como botín de guerra es
mayor en un hombre que en una mujer.
Así pues, habiendo establecido la superioridad del hombre sobre la mujer, es
evidente que se puede afirmar que la mujer es como un cautivo (asir) impotente
en manos del hombre.
En efecto así lo afirma el Profeta: “Os recomiendo que os comportéis bien con
las mujeres, ya que son vuestras auxiliares”. Y, en otro hadith, dice: “Reverenciad
a Alá a través del huérfano y de la mujer, porque son los seres más débiles de
la sociedad”.
El significado del versículo 2,228 es, pues, el siguiente: La supremacía
concedida por Alá a los hombres es también una invitación divina para que éstos
reconozcan generosamente los derechos de las mujeres; y, al mismo tiempo, es una
premonición sobre la maldad y la malicia de las mujeres en caso de que los
hombres no se comporten como manda Alá. En efecto, la injusticia es innoble
cuando es causada por aquellos que Alá ha privilegiado, pues se convierten en
merecedores del desprecio definitivo por parte de Alá.
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Sura 4 del Corán acerca de la mujer. |
Segundo texto: “Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de
la preferencia que Alá ha dado a unos sobre otros y de los bienes que gastan.
Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo
que Alá manda que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen,
dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen no os metáis más con ellas”.
(4,34).
Etimología: Qawwamun es sinónimo de musaitirun, es decir, al cargo de, amo
absoluto. También es sinónimo de musallatun, es decir, mandar absoluta y
duramente (Lisan Al-Arab).
Comentan los exégetas Zamakhxari y Razi: “Los hombres se comportan con las
mujeres del mismo modo que el soberano con sus súbditos: ¡con autoridad!”.
Amirin nahiin: mandando y prohibiendo.
El pronombre “unos” va referido a los hombres y a las mujeres en general. Es
decir, los hombres tienen autoridad absoluta sobre las mujeres debido a la
preferencia que Alá tiene por unos, es decir, los hombres, sobre los otros, es
decir, las mujeres. Es la prueba de que la autoridad soberana del hombre
constituye un atributo intrínseco a su naturaleza, y no el fruto de una victoria,
de una conquista o de una coacción.
(Y, podríamos añadir, la autoridad del hombre es una gracia divina: fadl).
Recordemos, ahora, cuáles son los méritos de los hombres:
1. La inteligencia, la firmeza de carácter, la energía, la fuerza y, a menudo,
la actividad literaria.
2. La práctica de la caballería, el tiro al arco, la profecía y la sabiduría, la
Guerra santa y la Llamada a la oración, la Prédica en la mezquita y la
espiritualidad.
3. Su facultad de testimoniar en los tribunales, su responsabilidad en la
aplicación de la ley del talión y de la reconciliación.
4. La regulación del turno en el cumplimiento del débito conyugal con las
diversas mujeres, la soberanía en el matrimonio, en el repudio, en la
reconciliación y en el número de las esposas.
5. La conservación de la genealogía de la familia, y el llevar barba y turbante.
Tercer texto:
“¡Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros! ¡Venid,
pues, a vuestro campo como queráis!”
(2,223).
Es importante notar que el adverbio “como” es la traducción imperfecta de la
partícula annâ que figura en el texto árabe, la cual puede traducirse por: como,
donde y cuando, esta última modalidad manifestando hasta qué punto la mujer debe
estar siempre dispuesta a satisfacer el deseo de su marido.
Una tradición dice: “¡Cuando para satisfacer el deseo el hombre llama a la
mujer, que ella acuda corriendo aunque esté con las manos en la artesa!” (Talq
bin Alí).
Cuarto texto: “Los derechos de las mujeres sobre
sus esposos son iguales a los derechos de éstos sobre ellas”
(2,228).
Comentarios según:
1. El tradicionista Ibn Maja: “Un hombre preguntó al profeta: ¿Cuáles son
los derechos de la mujer respecto a su marido? El Enviado respondió:
- El marido ha de alimentar a su mujer y la ha de vestir.
No la ha de pegar en la cara ni desfigurarla”.
Nota: Teoría sobre la manera de pegar a las mujeres:
1. Hay que pegar a las mujeres, sí, pero hay maneras y maneras de hacerlo: a la
que es delgada, con un bastón; a la robusta, con el puño; a la gordita, y sólo
a ella, con la mano bien abierta..., de modo que uno no se haga daño a sí
mismo. (Claude Aner, citado por H. Bousquet).
2. Aisha, la esposa preferida de Mahoma: “Las mujeres son iguales a los
hombres en deberes”. Según Aisha, el Profeta dijo: “Las mujeres son
iguales a los hombres”. (Abu Daud) No obstante en nota de este hadith leemos:
“Las mujeres son iguales a los hombres en cuanto a las obligaciones de la ley:
la oración, el ayuno, la limosna y el peregrinaje. Pero no lo son respecto a la
herencia, a la responsabilidad en los asuntos generales, como la justicia y la
capacidad de gobernar. Lo hallamos expresado en el libro de leyes donde
dice: ¡La nación que confía sus asuntos a una mujer no puede marchar bien!”
II.- La Mujer en la Sunna (Tradición)
Según la Sunna la mujer es menos inteligente y menos religiosa que el hombre: En
uno de los testimonios de Abdullahb 'Umar, relata una exhortación del Profeta:
- “¡Mujeres! ¡Dad limosna! Multiplicad las plegarias y que Alá os perdone, ya
que entre los moradores del infierno he visto que erais más en número que los
hombres.
Y entonces una de las oyentes se atrevió a preguntar:
- ¿Y qué culpa tenemos las mujeres de ser más en número, en el infierno, que los
hombres?
- Es a causa de vuestra tendencia a insultar y a difamar con tanta facilidad y
porque sois ingratas con vuestros maridos. No conozco ningún ser con tan poca
inteligencia y con tan poca religiosidad como vosotras que pueda ser superior al
hombre.
La mujer le contestó:
- ¿En qué consiste esta falta de inteligencia y de religiosidad en la mujer?
- Su inferioridad intelectual se pone de manifiesto en el hecho de que se
necesita el testimonio de dos mujeres para igualar el testimonio de un solo
hombre: ésta es una prueba de poca inteligencia. En cuanto a la falta de
religiosidad es porque la mujer no pasa la noche rezando ni cumple el ayuno
durante el mes de Ramadán (en tiempo del ciclo menstrual)”.
III.- Ejemplos concretos del sometimiento de la musulmana:
1. El Domicilio Conyugal:
Le convierte en un lugar de reclusión y de obediencia al marido o, según la
expresión consagrada, Baitu at- Ta 'a: el lugar del sometimiento.
Esta expresión está revalidada por una serie de declaraciones del Profeta:
- “Cuelga el látigo allí donde tu mujer pueda verle”. (Bukhari).
- “¡Que Alá se apiade del hombre que cuelga el látigo en casa y lo usa para
educar a su mujer!” (Abdula bin Dinar, citado por Al-Zamakhxari, Al-Kaixxaf,
1/4, p. 497).
- “La oración que la mujer reza en el patio de su casa es mejor que la
oración dicha en la mezquita. La oración dicha en el interior de la casa es
mejor que la oración dicha en el patio. La oración dicha en un rincón del
dormitorio es mejor que la oración dicha en el interior de la casa”. (Ibn
Masud y Abu Daud, Sunan).
- “La mujer nunca se halla tan cerca del sitio privilegiado que le
corresponde como cuando se encuentra en el lugar más escondido de la casa”.
(Ibn Mas`ud).
- “Haz de la casa la salvaguarda de tu virtud y de tu habitación haz su tumba”.
(Umm Salama).
- “¡Mujeres! ¡Vuestra guerra santa la tenéis en la cocina!” (Ibn Hanbal).
- “¡Mujeres! ¡No dejéis entrar en casa a ningún hombre sin el permiso de
vuestro marido!” (Bukhari).
2. Mujer y Matrimonio:
a) Obligatoriedad de casarse: Casad a los célibes que viven con vosotros
porque el casamiento es:
- La mitad de la religión: “Aquel que se casa cumple la
mitad de la religión; la otra mitad es el temor a Alá”.
- Una caridad ofrecida a Alá.
b) Sumisión al derecho de Yabre o coacción: en principio, el padre de una hija
viuda o repudiada (al-thaiyib) la ha de consultar antes de casarla de nuevo,
regla raras veces observada.
El padre de la hija virgen (al-bikr) no la consulta antes de casarla; el
consentimiento - necesario - se manifiesta mediante el silencio, el rubor o las
lágrimas de la muchacha.
c) La presencia del Walí (tutor o testigo):
Según Abu Musa: No hay casamiento sin Walí.
Cualquier mujer que haya sido casada sin la presencia del Walí, que sepa que su
casamiento es nulo.
d) Casamientos mixtos: La musulmana no puede casarse con un no-musulmán: “No
caséis (a las mujeres) con los asociadores (cristianos) hasta que éstos crean”.
(Corán 2, 221).
“¡El Islam domina, no es dominado!”
(Bukhari, Kitab al-Jana'iz, cap.23, bab 79, p. 411).
Este hadith hace referencia a los musulmanes que perdía la Umma (Comunidad
musulmana) si sus hijas se casaban con jóvenes cristianos, ya que los hijos de
estas uniones no nacerían automáticamente musulmanes, como pasa en caso
contrario, y porque incluso las madres, con el paso del tiempo, se convertirían
al cristianismo. Eso sucede con las cristianas casadas con musulmanes: los hijos
son automáticamente musulmanes; la madre, con el paso del tiempo, por la presión
del marido, de la familia de éste y del ambiente, acaba por lo general
convirtiéndose en musulmana.
La cristiana es lícita al musulmán: “Y (son lícitas para vosotros) las
mujeres libres y honestas que sean creyentes, así como las mujeres libres y
honestas de los que recibieron el Libro (judíos, cristianos) antes que vosotros”.
(Corán, 5,5)
3. El Velo
En un principio el velo fue impuesto por Mahoma a las mujeres de su harén como
signo de distinción; pero el Islam más riguroso fue extendiendo esta práctica a
todas las mujeres, incluso jovencitas y niñas, con el pretexto de que la mujer
es toda ella desnudez y la desnudez hay que ocultarla.
4. La Lapidación (o la
flagelación)
En este punto el rigorismo musulmán fue también más allá del precepto divino: la
flagelación a los adúlteros (Corán, 24,2). Umar reinstauró la lapidación, ya
practicada por los judíos y por el mismo Profeta.
IV.- ¿Es Misógino el Islam?
Tanto en el Corán como en la Sunna se hallan versículos y hadiths que exaltan la
figura de la mujer, versículos que le manifiestan simpatía y, a veces, compasión.
Así, cuando el Corán dice: “Ellas son un vestido para vosotros y vosotros
sois un vestido para ellas (hunna libasun lakum wa antum libasun lahunna...
(2, 187) significa que hombre y mujer están hechos el uno para el otro,
que se necesitan mutuamente. “Y parte de sus signos es que os creó esposas
sacadas de vosotros mismos para que encontrarais sosiego en ellas y puso entre
vosotros amor y misericordia”. (wa min âyâtihi an khalaqa
lakum min anfusikum azwajan... (30,21)
En la Sunna la mujer es presentada como la Pastora del hogar: Según Ibn Umar, el
Profeta dijo: “Cada uno de vosotros es un pastor y cada uno es responsable de
su rebaño. El príncipe es un pastor para todos aquellos que viven bajo su
techo; la mujer es una pastora para el hogar de su marido”. (Bukhari, Kitab
Al-Nikah, vol.4)
A pesar de lo que digan estos textos, la enseñanza islámica acerca de la mujer
no deja de mostrar cierta misoginia.
Por ejemplo:
- “La mujer es como una costilla: si la quieres poner recta
se rompe. ¡Si quieres servirte de ella has de hacerlo manteniendo su curvatura!”
(Bukhari, Kitab Al-Nikah, vol.3).
- “Las mañas de las mujeres son más poderosas que las del demonio, ya que Ala
dice:
“Las mañas del demonio son débiles”, mientras que, hablando
de las mujeres, dice: “¡Vuestras mañas son más poderosas!”
(Abu Huraira).
- ¡Cuando entras en casa, la mujer te insulta; cuando sales, te traiciona!
(Abu Mansur Dilma.
- La mujer es el instrumento más poderoso de que el demonio se sirve contra
los hijos de Adán (Al-Ghazzali).
V.- A modo de Conclusión:
Entonces podríamos preguntarnos: ¿El Islam actual sigue al pie de la letra estas
prescripciones y filosofía en lo que respecta a la mujer musulmana? En realidad,
no. En algunos países árabe-musulmanes más accidentalizados de espíritu,
hallamos mujeres universitarias, escritoras, novelistas, médicos, enfermeras,
secretarias; mujeres inmersas en la política local y sindical; mujeres
presidentas de Gobierno como Benazir Butho en Pakistán, Begum Khaleda Zia en
Bangla-Desh, Tanso Ciller en Turquía -en principio República laica-, así como
hallamos, también, en las mujeres una mayor influencia del turismo: mimetismos
en el vestir, en los modos de comportarse...
Pero hay que entender que a medida que estos países olvidan la Xara islámica y
se occidentalizan, en la misma medida se alejan del Corán, fundamento inamovible
del Islam y se alejan también de la Tradición del profeta, de sus referencias
religiosas, sociales, de su propia cultura; es decir de sus referencias
identitarias.
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