La
Fiesta del
Sacrificio
Hna. María de Roncesvalles
Se conoce esta fiesta con los nombres,
“aid al-adha” (fiesta del
sacrificio) y “aid al-Kabir” (fiesta grande) celebrada el día 10 del mes de
dhu
l-hijja (mes de la peregrinación).
De esta celebración ya hemos dicho
algo en el trabajo sobre la peregrinación a la Meca, ya que se realiza después
de ésta, aunque no se haya estado en la Meca.
El origen de esta celebración remonta
a cuando Mahoma volvía de Yatrib (Medina) y fue informado que los judíos
observaban un gran ayuno en el décimo día del mes séptimo (tishri).
En ese momento
Mahoma era favorable en el juicio hacia los
judíos. El adoptó este ayuno para sus creyentes.
Ibn Ibbas cuenta que “el mensajero de
Alá, volvía de Medina, encontró a los judíos observando el ayuno en el día de Ashura. Ellos fueron interrogados por esto y respondieron que era el día en el
cual Alá había concedido una gran victoria a Moisés y su gente sobre el faraón y
en gratitud por esto ayunaban. Luego el apóstol de Alá dijo: Nosotros
estamos muy cercanos con Moisés como ustedes lo están, y ordenó que se observara
ayuno en este día”.
Esta fiesta es muy importante para los
musulmanes y es observada por todos, de ésta forma ganan méritos quienes la
observan.
Los que en este día realicen el
sacrificio de algún cordero, antes de que la sangre del animal llegue al suelo,
Alá estará agradecido con esto y los recompensará.
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Mezquita de la Kaaba, donde se realiza la gran peregrinación. |
Los musulmanes, en la búsqueda de dar una
historia de la salvación propia de los pueblos árabes cambiaron muchas partes de
las Sagradas Escrituras. Por ejemplo la historia de la prueba que Dios le pide a
Abraham, que sacrifique a su hijo Isaac, la transforman poniendo a Ismael (padre
de los árabes) en el lugar de Isaac.
Es así que la cuentan del siguiente modo
(según el
comentador Jalaluddin us- Suyuti): Luego de que Ibrahim
(Abraham) fundó la Mecca, Alá
quería que él preparara una fiesta, cuando Ibrahim preguntó cuales eran sus
deseos, Alá le pidió que sacrificara a su hijo Ismael.
Sometiéndose e la voluntad de Dios,
tomó a su hijo y lo llevó a un lugar cerca de la Ka’ba para sacrificarlo.
Hizo varios intentos para cortarle la
garganta, pero no podía. Ismael le dijo a su padre; “Esto es por compasión y
pena por mí que no puedes, venda tus ojos y sacrifícame”. Ibrahim obedeció, se
vendó los ojos y clavó el cuchillo en la garganta de su hijo, diciendo
“bismillah, Allahu Akbar” (en el nombre de Dios, el más grande) pero cuando se
destapó los ojos vio que en el lugar de su hijo se encontraba un cordero.
A partir de ese momento quedó
establecido que en la religión no habría sacrificios humanos y que Ibrahim era “hanif”:
literalmente significa “el verdadero creyente” aquel que buscaba sinceramente a
Dios siguiendo a su corazón y apartándose de los ídolos. También entre ellos lo
llaman “el amigo de Alá”.
Por esto Ibrahim es el ejemplo
perfecto que se les propone a los musulmanes en esta fiesta mayor y deben
impregnarse de las cualidades más importantes de él; no poner trabas a la
voluntad de Dios y dejarse atravesar por Él como el cauce de un río por el agua
y llenarse de Su designio hasta la identificación.
La celebración se realiza diciendo
especiales oraciones y en un clima de gran fiesta y alegría, luego de la oración
la gente se saluda y se abrazan unos con otros, el resto del día se pasará
festejando alegremente.
Todos deben llevar vestimentas nuevas
y llenas de color.
El sacrificio se lleva a cabo cuando
la gente vuelve de sus oraciones. Es un deber para todos los musulmanes tomar
parte en esta fiesta y sacrificar un animal.
Puede ser un cordero o una cabra.
Algunos acostumbran juntarse en pequeños grupos (no más de siete) y sacrificar
un animal más grande como podría ser un camello o una vaca.
El animal para sacrificar debe ser
sin defecto de cualquier tipo. Cuando todo está preparado para esto, el jefe de
la familia (o cualquier otra persona que lo pueda hacer, como por ejemplo un
carnicero) toma el animal y lo lleva hasta la puerta de su casa, colocando su
cara hacia la Meca y mata al animal cortándole la garganta, en el mismo momento
va pronunciando las palabras “bismillah Allahu akbar”. Es
de destacar que en países como Egipto, debido a la gran cantidad de gente que
realiza este sacrificio, las calles quedan manchadas de sangre.
Cualquier otra forma de matar la
víctima es denominado “haram” o sea prohibido.
La carne es repartida, entre los
parientes, los pobres (una tercera parte para cada uno) y lo que sobra se lo
queda la familia para consumo de ellos.
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