Islamismo se
radicaliza con apoyo de Arabia Saudí, revela experto
MADRID, 4 Dic. 02 (ACI).-
Para el jesuita egipcio Samir Khalil Samir, uno de los expertos más renombrados
en materia islámica, la radicalización del Islam es un proceso que se ha
agudizado en los últimos treinta años gracias a la millonaria contribución de
Arabia Saudí, país que a su vez, obtiene fondos de Occidente por la exportación
de petróleo, base de su economía.
En declaraciones al diario
español La Razón, Khalil Samir aseguró que la radicalización del Islamismo
comenzó en 1973, "cuando subió el precio del petróleo" ya que desde esa fecha
"Arabia Saudí y los países exportadores de crudo emplean el dinero que obtienen
del petróleo para construir por todo el mundo mezquitas, escuelas coránicas y
conceder becas de estudio del Islam".
El experto participó en
España en el reciente Congreso de Cristología, vive en el Líbano y tiene una
vasta educación occidental. Tiene dos doctorados en Islamismo y Ciencias
Orientales. Comparte su actividad como docente de islamología entre las
universidades de Saint Joseph de Beirut (Líbano) y el Pontificio Instituto
Oriental de Roma.
Khalil Samir sostiene que en
Arabia "la ley islámica entendida al pie de la letra. Desde hace siglos, esta
ley no se aplicaba, pero la escuela wahhabita, que es la que impera en
Arabia, la ha recuperado. De Arabia Saudí sale todo: decenas de miles de
mezquitas se han construido por todo el mundo con el dinero que Arabia obtiene
de la venta del petróleo, y al frente de cada una colocan a un imán de esa
tendencia. Por eso en Europa el Islam es tan duro: porque mandan a los imanes
formados por los wahhabitas".
Según el experto, al consumir
el petróleo árabe los occidentales financian a los que ven su cultura como "satánica".
"Fíjese en Indonesia. Es el país musulmán más grande del mundo. A la vez,
era el más abierto hace treinta años, y por ejemplo, el 30 por ciento del clero
cristiano de aquel país había nacido musulmán, porque no estaba penada la
conversión; era un caso único en el mundo. Hoy no hay más que leer los
periódicos para ver en qué se ha convertido: Timor oriental, Bali, las Molucas",
zonas donde se persigue a los cristianos.
En los países islámicos,
señaló, "se da una situación ambigua. Según la ley islámica, estamos
protegidos por el Gobierno. En la práctica, la libertad es limitada. El sistema
político musulmán no deja espacio a otras religiones. Se puede celebrar la misa,
rezar, pero se controla la expresión social de la religión. El Islam no es
una religión; es un proyecto socio-político de base religiosa".
Sobre este último tema,
Khamir Samir sostiene que "es lo que dicen ellos mismos, y es lo que Occidente
no quiere entender. Creen que todas las religiones son parecidas, pero con
pequeñas diferencias. Y no es así: el Islam se define a sí mismo como una
ideología que engloba religión, sociedad y política".
Por tanto, el Corán no es un
libro exclusivamente religioso. "Mahoma, entre los años 622 y 632, organizó la
sociedad musulmana con numerosas reglas sociales. Y lo hizo por medio de 19
guerras en esos diez años. La tarea de un Gobierno musulmán es organizar toda la
vida social según esas normas, y expandir el Islam lo máximo posible. Todo
debe ser islamizado: desde lo que se habla por los altavoces de las
mezquitas, hasta los periódicos, la televisión, la escuela... Incluso si vas en
un taxi te ponen un cassette islámico", explicó.
Khamir Samir es enfático al
reconocer que Occidente -que está al corriente de todo esto- no reacciona porque
"es hipócrita. Europa sabe que en Arabia Saudí no se respetan los derechos
humanos. Entonces, ¿por qué no protesta?"
Para Khamir, la solución no pasa por una guerra.
"Hay otros métodos, como sanciones económicas y sociales. Arabia está en contra
del terrorismo, pero los demás países musulmanes odian a Arabia, porque
es lo más corrupto del Islam. Sin embargo, es utilizada por su dinero", señaló.
El experto asegura que el problema central es
"la pérdida de identidad de Occidente. Los musulmanes llegan con una fuerte
identidad, y ven que Europa tiene una identidad débil: aquí se dice que todas
las religiones valen lo mismo; que todas las culturas son similares. Ven que es
la ocasión propicia para difundir el Islam, porque los europeos no creen
en nada".
"Occidente tiene que recuperar una identidad
fuerte, pero entonces te llaman fascista. En Occidente, cuando los islámicos
han conseguido una reivindicación, se detienen, y al poco tiempo dan un paso más.
En España comenzarán pidiendo que se les reconozca tener un descanso en el
trabajo para poder rezar. Después, que el viernes se tome como el domingo.
Cuando han conseguido algo, ya no hay marcha atrás", sentenció.
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