La
muerte y el juicio en el Islam
Hna. María de Roncesvalles
En el
Catecismo
de la Iglesia Católica leemos: “La muerte es el final de la vida terrena.
Nuestras vidas están medidas por el tiempo, en el curso del cual cambiamos,
envejecemos y como en todos los seres vivos de la tierra, al final aparece la
muerte como terminación normal de la vida. Este aspecto de la muerte da urgencia
a nuestras vidas: el recuerdo de nuestras mortalidad sirve también para hacernos
pensar que no contamos más que con un tiempo limitado para llevar a término
nuestra vida.”
Con la muerte
se pone fin a nuestra peregrinación aquí en la tierra, pero gracias a Cristo la
muerte cristiana tiene un sentido positivo, como dice San Pablo “para mí la
vida es Cristo y la muerte una ganancia”,
“Si hemos muerto con Él viviremos con Él.”
Después de la muerte cada uno tendrá
su juicio de acuerdo a sus obras, y como consecuencia de éstas; la salvación o
la condenación del alma.
La
resurrección de todos los muertos, “de los justos y de los pecadores”,
precederá al juicio final en el que vuelve Cristo glorioso “Cuando el Hijo
del Hombre venga en su gloria y todos los ángeles con Él, se sentará sobre su
trono de gloria, y se reunirán en su presencia todas las gentes y separará a
unos de otros, como el pastor separa a las ovejas de sus cabritos, y pondrá a
las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.”
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El "Juicio Final" según Miguel Ángel. (Capilla Sixtina, El
Vaticano) |
La doctrina
del juicio final, en el Islam, debe considerarse después de la unicidad de Dios
como la segunda en importancia. En el último día los hombres serán devueltos a
la vida y se presentarán ante Dios para ser juzgados y asignados al Paraíso o al
Infierno de acuerdo con sus acciones, si en su mayoría fueron buenas o malas.
Existen distintas corrientes acerca de
lo que será el juicio, si habrá un juicio particular después de la muerte y otro
general cuando llegue el fin del mundo, si el alma es inmortal, si ésta entra en
una especie de sueño hasta que espera el juicio final, etc. veremos la teoría de
las tradiciones más comunes que nos darán una idea de sus creencias.
1- La muerte:
“Toda alma probará el brebaje de la muerte. Recibiréis vuestras recompensas
el día de la resurrección” (Sura 3.182).
La muerte
encontrará a todos los hombres en cualquier lugar donde se encuentren, porque
Dios lo ha querido así “La muerte que teméis os sorprenderá algún día”
(Sura 60.8). “En cualquier lugar que estéis, os alcanzará la muerte”
(Sura 4.80).
En el momento del traspaso el ángel de
la muerte, o los ángeles que son preparados para este momento reciben el alma.
Si el alma pertenece a un justo, comprende que le han sido perdonados sus
pecados y que ha sido destinada al paraíso, y que después del juicio volverá
al cuerpo con el cual había estado unida en la tierra. Si es el alma de un
condenado sabe que será arrojado fuera del cielo.
El interrogatorio en la tumba
corresponde al juicio intermedio, rápidamente después de la muerte. Este
interrogatorio lo realizan los ángeles; Munkar y Nakir, para los condenados, y
Mubashshar y Bashir para los justos. Las preguntas que ellos hacen a los que
murieron son las siguientes; ¿Quién es tu Dios? ¿Quién es tu profeta? ¿Cuál
es tu religión? ¿Cuál es tu qibla? (dirección de la oración). Si el muerto
conoce las respuestas correctas (Alá, Mahoma, Islam, Meca) será consolado
con la promesa del paraíso, si su respuestas son equivocadas será atormentado ya
desde la tumba, en anticipación del tormento preparado para él en el infierno.
Después de este breve juicio el alma
queda esperando como en un estado de completa inconsciencia, como si fuese en
un sueño, no para ser juzgada sino para esperar el juicio universal.
Como este estado intermedio entre la
muerte y el juicio es un sueño sin conciencia, sígueme de ello, que al hombre le
parece que inmediatamente después de su muerte se produce el juicio “En el
momento en que sean llamados a ver los que les ha sido prometido, le parecerá
que no han permanecido en sus tumbas más que una hora del día…” (Sura
46.35).
Esta “espera” para justos e injustos
hasta el día que sus acciones sean pesadas (juicio final) parece estar en
contradicción con la teoría de los mártires o que mueren peregrinando en la
Meca, porque ellos ya gozan de Dios, por lo tanto, no han entrado en este
sueño. “No creáis que los que han sucumbido combatiendo en esta senda de Dios
hayan muerto; viven cerca de Dios y reciben de él su alimento. Llenos de goce a
causa de los beneficios con que Dios les ha colmado, se regocijan porque los que
siguen sus huellas y no les han aún alcanzado, estarán al abrigo de los espantos
y de las penas” (Sura 3, 163-164).
2- Resurrección de los muertos y
juicio final: el fin del mundo actual, es llamado con distintos nombres: “yom
al-kiama” (día de la resurrección) “yom al- aher” (día ultimo), “yiom al-din”
(día del juicio) “as-sea” (la hora).
Esta última expresión se utiliza muy
frecuentemente en el Corán haciendo alusión al juicio que está próximo “el
día en que comience la hora, los hombres serán separados uno de otros”.
(Sura 30, 13) y “llegará la hora, no hay duda respecto de esto, y, sin
embargo, la mayor parte de los hombres no creen en ello”. (Sura 40, 61)
Los acontecimientos de esa “hora” se
realizarán en un instante, según el Corán “en un abrir y cerrar de ojos”.
El fin de los tiempos irá precedido o
acompañado de diversos fenómenos cósmicos o naturales, encontramos la
descripción que se hace de este tiempo en los primeros versículos de las suras
81 y 82 “cuando el sol sea lanzado”, “cuando las estrellas caigan”, “cuando
las montañas sean puestas en movimiento”, “ cuando los animales salvajes estén
reunido en tropas”, “cuando los mares confundan sus aguas” después de esta
descripción ambas suras concluyen con el mismo versículo: “El alma verá sus
acciones antiguas y recientes”.
Todo concluirá con un fuerte terremoto
“¡Oh hombres! Temed a vuestro Señor, pues el temblor de la hora del juicio
será una cosa terrible” (Sura 22, 1).
Seguido de éste, se escuchará el
sonido de trompetas y morirán todos los seres que aún vivían, luego ante el
segundo sonar de trompetas despertarán y se abrirán las tumbas y los seres
humanos de todas las edades, devueltos a la vida se unirán a la multitud “Y
se tocará la trompeta, y todo lo que hay en los cielos y en la tierra
expirará…luego se tocará por segunda vez, y todos los seres se erguirán y
esperarán” (Sura 39, 68).
Éste será el momento del juicio para
toda la humanidad, en medio de un silencio opresor y congregados todos los
hombres, comienza el proceso: Dios, el justo juez, instalado majestuosamente en
su trono, rodeado de sus ministros los ángeles, procederá a repartir las
recompensas y los castigos.
Cada uno tendrá un libro en el que se
leerán las obras que realizó, así hayan sido grandes o pequeñas “Toda cosa
pequeña y grande, todo está escrito en él” (Sura 54, 53).
Además de lo escrito en los libros en
el que nadie puede excusarse de sus obras, atestiguarán aquellos que están más
cerca de Alá; Mahoma, Moisés y Jesucristo, y cada miembro del cuerpo de aquél
que está siendo juzgado.
Nadie podrá excusarse ni acusar a
otro, nadie podrá intervenir en favor de nadie, sin embargo en algunas
tradiciones se dice que Mahoma podrá dar su testimonio en favor de los de su
religión y así salvarlos.
Al juez no le importarán ni las
riquezas, ni los parientes poderosos de la persona.
Una vez que ya hayan terminado de dar
su testimonio los testigos, se le pedirá al que está esperando la sentencia
que la lea. A los justos se le entregará el libro de “cuentas” en la mano
derecha y a los injustos en la mano izquierda o detrás de la espalda.
El juez dictamina y la decisión no
admite apelación o abrogación. Los hombres serán divididos en dos grupos: los
compañeros de la derecha, entre los que se encuentran ciertos afortunados, los
más cercanos a Alá que serán recompensados en el jardín de las delicias; y los
compañeros de la izquierda que componen la tropa de los condenados.
El Corán completa sus descripciones
del día del juicio diciendo: “Ese día habrá rostros radiantes, risueños,
alegres. Y ese día también habrá rostros polvorientos cubiertos de polvo, la
oscuridad los empañará, son los infieles, los libertinos.” (Sura 80, 38-42).
Una de las tradiciones dice que un
signo de que está próximo el juicio final será la venida de Jesucristo para
vencer al anticristo.
Descenderá en Tierra Santa, en un
lugar llamado Afiq, con una lanza en su mano. Matará al anticristo e irá a
Jerusalén llegando para el momento de la oración de la mañana.
El imán le ofrecerá su puesto, pero el
rehusará y se colocará detrás de éste para hacer la adoración, según esta
establecido en las leyes islámicas.
Destruirá todas las sinagogas e
Iglesias y matará a todos aquellos que profesan otra religión y romperá la cruz.
Luego habrá paz para todos los hombres
y las bestias. Vivirá cuarenta años, morirá y será enterrado por los musulmanes
en Medina, cercano a Mahoma, en un espacio libre entre abu Bakr y Omar.
Por el contrario enseña la Iglesia
católica basada en las Sagradas Escrituras “Si hemos muerto con Cristo,
creemos que también viviremos en El; pues sabemos que Cristo, resucitado de
entre los muertos, ya no muere, la muerte ya no tiene dominio sobre El. Porque,
muriendo, murió al pecado una vez para siempre; pero viviendo, vive para Dios.”
(Rom.6, 8- 11) o como lo expresa tan hermosamente el pregón pascual “…es
Cristo, tu Hijo resucitado, que, al salir del sepulcro, brilla sereno para el
linaje humano, y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos”.
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