El infierno en el Islam
Hna. María de Roncesvalles
La morada de
los que son condenados en el juicio a vivir en el infierno es llamada comúnmente
en árabe “jahannam” aunque también recibe el nombre de “an-nar” (el fuego) “ al-jahim”
(lugar caliente) “sa’ir” (llama).
Hay dos
corrientes islámicas que opinan contrariamente con respecto a si los musulmanes
se salvan si han muerto sin arrepentimiento de sus mala obras.
Los mu’tazilites
opinan que si un musulmán muere en estas condiciones, aunque no haya sido un
infiel, dejará de ser creyente y por lo tanto sufrirá como uno de estos, tal vez
un poco menos, no existe la posibilidad de que salgan del infierno.
En cambio para
los ash’arites lo que cuenta y lo que salva es la fe del corazón, predican
además que si un musulmán muere en pecado y la misericordia de Dios lo permite
el profeta Mahoma podrá interceder por sus creyentes, el infierno no sería un
lugar de castigo eterno para los musulmanes.
Para que sea
un verdadero arrepentimiento los moralistas islámicos sostienen que debe ser
universal y repetirse en cada ocasión de la falta grave, de la cual hay que
dolerse, no por despecho, sino por la “faz de Dios”; no sólo hay que dejar de
cometer la falta sino que hay que tomar la firme resolución de no pecar nunca
más, aunque se prevea que la debilidad le llevará a uno a recaer; por último, se
debe reparar el daño que se le haya causado al otro. Además hay determinadas
prácticas de culto, en particular, la peregrinación a la Meca, que borran los
pecados.
Están de
acuerdo ambas corrientes que los que sí estarán eternamente sufriendo las penas
del infierno serán los politeístas y los idólatras. “Los que no crean, tanto
gente de la escritura como asociadores estarán, eternamente en el fuego de la
gehena. Esos son lo peor de la creación” (Sura 98.6).
El Corán
afirma que las buenas obras sin la fe musulmana son vanas: “Esta es la
dirección de Alá, por la que dirige a quien El quiere de sus Siervos. Si
hubieran sido asociadores, todas sus obras hubieran sido vanas” (Sura 6.88)
o “Son ellos los que no creen en los signos de su Señor, ni en que le
encontrarán. Vanas habrán sido sus obras y el día de la resurrección no les
reconoceremos peso. Su retribución será la gehena por no haber creído y por
haber tomado a burla Mis signos y a Mis enviados” (Sura 18. 105- 106).
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Los
condenados descienden al infierno. Detalle del "Juicio Final" de G.Dore. |
Se le atribuye a Mahoma el siguiente hadith (dicho)
citado por Bujari: “Saldrá del infierno todo aquel que haya proclamado que no
hay otra divinidad que Dios y cobije en el fondo de su corazón la bondad aunque
ésta no supere la grandeza de un grano de cebada, un átomo de bien”.
En cierta manera, según esta doctrina,
los únicos que se salvarán ya sea por sus buenas obras, por haber realizado la
peregrinación a la Meca o por la intercesión del Profeta, serán los musulmanes,
aunque algunos pocos ven la posibilidad de que se salven aquellos que profesan
otra religión.
Veremos algunos de los pecados por los
cuales las almas son condenadas al infierno:
- Asociarle a Dios otra divinidad: los
cristianos.
- No creer en su mensajero (Mahoma)
“Mentir sobre mi persona no se compara con ninguna otra mentira, por lo tanto
aquel que mienta acerca de mí, tendrá su lugar en el infierno”.
- Los que rehusan la verdad (al Islam)
- Los que mienten.
- La cobardía en tiempo de guerra
santa.
- Los usureros.
- Los que se aprovechan de los pobres,
huérfanos o viudas.
- Los que practican magia, los que
calumnian o difaman.
- Los que no buscan el conocimiento
más que para presumir.
- Los orgullosos.
- Las mujeres que se vistan mal.
- Los que matan sin razón
justificable.
Con respecto a esto leemos en el
Corán: “Y quien mate a un creyente premeditadamente, tendrá la gehena como
retribución, eternamente. Alá se irritará con él, le maldecirá y le preparará un
castigo terrible” (sura 4.93). La tradición pone los tres motivos por los
cuales es lícito matar: En el caso de un asesino, en el del hombre que comete
adulterio (o una mujer) y en de el musulmán que abandona su fe.
- Los que torturan cualquier ser
viviente, pero será peor para aquellos que torturan un musulmán por el Islam.
- Los que se suicidan. En este caso de
acuerdo a la forma en que se hayan suicidado sufrirán en el infierno: Los que se
clavaron un cuchillo sufrirán dolores o puñaladas en su estómago. Los que hayan
bebido veneno estarán todo el tiempo bebiendo eso, los que se tiraron de algún
lugar alto serán tirados de las alturas al fuego.
En general los
comentadores musulmanes describen 7 divisiones en el infierno:
1-
Jahannam:
Una especie de purgatorio para los musulmanes.
2-
Lada: Llama
de fuego para los cristianos.
3-
Hutama:
Intenso fuego para los judíos.
4-
Sair: Una
llama más fuerte para los que se aprovecharon de las viudas y de los huérfanos.
5-
Saqar: Un
fuego abrasador para los magos.
6-
Jahim: Un
fuego envolvente para los idolatras.
7-
Hawiya: Un
abismo sin fondo para los hipócritas.
En el Corán
leemos acerca de el infierno y de los que son destinados allí: “Tiene siete
puertas y cada una tendrá un grupo definido de ellos” (sura 15. 44).
Cada uno
entrará por una puerta distinta de acuerdo a los pecados cometidos y se le
asignará el nivel donde quedará para siempre. Las puertas son abiertas y
cerradas el día del juicio, solo en el mes de Ramadán es distinto, Mahoma dijo:
“Cuando arriba la primera noche del mes de Ramadán, el diablo y sus compañeros
son encadenados. Las puertas del infierno cerradas y ninguna de ellas quedará
abierta, en cambio las puertas del paraíso serán abiertas y no se podrán cerrar”.
Según las
distintas escuelas ubican el infierno bajo la tierra, otros en los cielos y
otros prefieren no dar su opinión porque solo Dios conoce el lugar y comprende
el Universo.
En la
descripción del lugar concuerdan diciendo que es enorme e inmensamente profundo,
ya que una piedra tarda años en llegar hasta el fondo “Nosotros estábamos con el
mensajero de Dios y sentimos el ruido de algo que caía. El profeta nos preguntó
si sabíamos que era eso, a lo que contestamos: “Dios y el profeta conocen mejor
que nosotros”. Entonces el dijo “Esta piedra fue arrojada al infierno 70 años
atrás y todavía esta cayendo”.
El fuego
consumirá todo una y mil veces como una piedra de molino que tritura los granos
y que envuelve y rodea completamente a los réprobos “Es el fuego de Dios,
encendido, te llega hasta las entrañas. Se cerrará sobre ellos en extensas
columnas” (sura 104.6-9)
Los alimentos
que se darán allí serán amargos “No tendrán más alimento que de dari que no
engorda ni sacia” (sura 88. 6-7) Dari es una planta espinosa muy amarga,
otro alimento que habrá será uno llamado Zaqqum que solo está en el infierno “Es
un árbol que crece en el fondo del fuego de la gehena de frutos parecidos a
cabezas de demonios. De él comerán y llenarán el vientre” (sura 37.64-66) “el
árbol de Zaqqum es el alimento del pecador, es como metal fundido que hierve en
las entrañas”. (Sura 44. 43-44)
Las bebidas serán al menos tres:
“al-hamim” agua que quema y roe las entrañas, “garsaq” un hediondo líquido y “al
sadid” que es una mezcla de sangre y pus.
Haciendo
alusión a las dos primeras “ La gehena será el refugio de los rebeldes que
permanecerán en ella durante generaciones, sin probar frescor ni bebida, fuera
de agua muy caliente y hediondo liquido, retribución adecuada” (sura 78. 21-26)
y a la última “Les espera la gehena y se les dará a beber una mezcla de
sangre y pus” ( sura 14.16).
Acerca de la
vestimenta de los condenados leemos: “A los infieles se les cortará trajes de
fuego” (Sura 22.19).
Por último veremos sin detenernos
mucho en las clases de castigo, ya que en el infierno musulmán como vimos antes
hay distintos niveles en donde en algunos el horror y el tormento son más
grandes.
Sufrirán más los infieles que
oprimieron o mataron a los musulmanes que aquellos infieles que eran rebeldes y
no creían o eran desobedientes.
Como la piel es la parte más sensible
ésta una vez quemada volverá a formarse para que el castigo no tenga fin. “A
quienes no crean en nuestros signos les arrojaremos a un fuego. Siempre que se
les consuma la piel, se la repondremos, para que gusten el castigo” (sura 4.56).
Habrán otros sufrimientos como el ser
arrastrados por el fuego, encadenados y castigados por los demonios, el fuego
llegará hasta los corazones, les quemará sus rostros:“El fuego abrasará su
rostro; tendrán allí los labios contraídos” (sura 23.104) se les derramará
todo tipo de bebidas hirvientes en sus cuerpos, etc.
Son innumerables los detalles que se
tienen en el Islam acerca de los sufrimientos que tiene los condenados en el
infierno, lo que la Iglesia Católica llama “pena de sentido”. Pero muy poco se
habla en el Islam de la pena de daño que es la más terrible porque priva al
hombre de ver a Dios.
“La pena principal del infierno
consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el
hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y aspira”.
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