El Corán: La
noción de “palabra de Dios”
en el Islam y en la Iglesia Católica
Hna.María
della
Addolorata
Introducción
"Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo
para los judíos, necedad para los gentiles" (1Cor
1,23)
"Precisamente porque (Cristo) llamaba a Dios Padre suyo,
porque lo manifestaba tan abiertamente en sí mismo, no podía dejar de causar la
impresión de que era demasiado... El hombre ya no estaba en condiciones de
soportar tal cercanía, y comenzaron las protestas...
Esta gran protesta tiene nombres concretos... uno de ellos es Islam".
Una de las fuentes de este gran movimiento de protesta es un
libro considerado sagrado: el Corán.
Si en el Cristianismo la figura de Cristo que fue revelada en la Sagradas
Escrituras es el centro de la fe, en el Islam ese centro lo ocupa el Corán.
Para los musulmanes es la "palabra de Dios", escuchada,
aprendida y transmitida por Mahoma. Para el musulmán ortodoxo el Corán tiene la
misma dignidad que el Verbo, la palabra de Dios increada, en la doctrina
cristiana. Entonces así como decimos que Dios se ha hecho hombre y hablamos de
Encarnación, para describir la creencia musulmana respecto al Corán, tendríamos
que decir que Dios se ha hecho libro y que este libro es el Corán.
1-¿“Inspiración" en el Corán?
En la revelación cristiana, el redactor del texto sacro es al
mismo tiempo co-autor con Dios y escribe bajo el influjo del Espíritu Santo. Se
habla entonces, en la Biblia, de "inspiración". Es decir: "Dios se valió de
hombres elegidos, que usaban todas sus facultades y talentos; de este modo,
obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por
escrito, todo y solo lo que Dios quería".
Cuando un cristiano abre el Evangelio, lee: Evangelio de
Jesucristo según Mateo, Marcos, Lucas o Juan. Este según es
esencial y el estilo de uno y otro evangelista es bien reconocible.
En
el Islam en cambio, el Corán no es considerado solo un texto revelado, sino
munzal, descendido, sobre Mahoma. El texto seria simplemente la trascripción
literal de un Corán "increado" que se encuentra desde siempre en Dios, y que es
"descendido" bajo la forma de un Corán histórico.
En efecto, en el Corán el "autor humano" esta casi
"desaparecido". No Mahoma, sino Allah, habla en primera persona con un plural
majestuoso: "¡Nosotros!" Y se dirige a su maravillado profeta con un imperioso "
¡di!", o sea: "Dile a tus conciudadanos, este mensaje…". Esto se da desde el
inicio hasta el final del Corán. Nos encontramos ante un largo monólogo divino
que no admite ningún modo de respuestas, el "mudo" interlocutor debe solo
escuchar y después "decir", el mensaje a los suyos. Para los musulmanes la mera
idea de que Mahoma pueda ser autor del Corán es juzgada blasfema.
Por lo tanto el Corán es un texto radicalmente diverso de la
revelación bíblica en el estilo y en la estructura. En la Biblia es cierto que
Yahvé de tanto en tanto habla en primera persona (por ejemplo en los libros
proféticos) pero en general predomina la narración en tercera persona, y emerge
inevitablemente la personalidad del hagiógrafo.
Hablar de "libro inspirado" por Dios seria para los
musulmanes reducir el Corán, a menos que no se entienda una inspiración directa
y literal, al modo de un dictado. Mahoma no es considerado por tanto, el autor
de este libro, sino el que registra en su memoria para después recitarlo delante
de sus seguidores.
De esta concepción se desprenden varias consecuencias:
-Si el Corán es "descendido" no hay ninguna posibilidad de
interpretación critica o histórica. De hecho en los países musulmanes no está
permitido un estudio crítico del texto Coránico. Una critica textual, un
análisis sobre base histórico-comparativa, son inconcebibles para la mayoría de
los exegetas.
- Es también considerado inadmisible distinguir en el Corán
partes fundamentales y accesorias, verdades eternas y verdades contingentes (que
evidentemente, están ligadas a los usos y costumbres de un contexto histórico y
cultural particular). En el ambiente cristiano se practica la crítica bíblica
porque, si el texto bíblico es revelado por Dios según el modo humano, esto
significa que la palabra de Dios es recibida por los hombres de acuerdo a las
condiciones contingentes en las que se encontraban.
-Los musulmanes tampoco aceptan hablar de "fuentes" del
Corán, porque Allah no tiene otra fuente que sí mismo. Y el hecho de que el
Corán recicle mucho material y personajes bíblicos no cambia en nada sus
convicciones: Allah es en definitiva el autor de cada revelación precedente al
Corán, no puede haber recurrido a otros más que a sí mismo.
2- Estructura
El significado del término Qur'an (Corán), deriva del verbo
qara'a, que significa "lee (en alta voz)" o bien "recitar, proclamar". Según
otra interpretación, el término significaba antiguamente "colección" o "rejunte"
de palabras sacras.
Los 6226 versículos, agrupados en 114 suras o capítulos, no
están ordenados cronológicamente sino según un criterio práctico y exterior:
según la extensión de las suras, de las más largas a las más cortas. Desciende
desde las primeras suras con cientos de versos hasta las últimas de cuatro a
cinco versos, a excepción de la primera sura, llamada "la que abre", que
contiene solo siete versos y es la oración básica musulmana.
Todas las suras, excepto la novena, comienzan con la
inscripción: "en el nombre de Dios clemente y misericordioso", formula pía que a
modo de exclamación se usa también en discursos cotidianos de cada musulmán.
3- La lengua
El Corán dice de sí mismo que fue escrito "en lengua arabe
clara" (26, 195) Para los musulmanes se trataría del dialecto mecano. Según
otros estudiosos, el texto original en dialecto mecano, se habría re-elaborado
para adaptarlo a la lengua de la poesía clásica pre-islámica.
Para
los musulmanes, la revelación de Dios fue hecha en árabe. El árabe, por lo
tanto, es lengua sagrada. Y por eso el Corán debe ser recitado en árabe.
Para los cristianos no hay ninguna lengua sagrada: las Sagradas Escrituras
fueron escritas en diversas lenguas: hebreo, arameo, y griego. Ninguna lengua
tiene un carácter tan particular como para pretender excluir a las demás, y en
consecuencia, todas las lenguas pueden recibir y transmitir el mensaje. La
traducción no se ve como un impedimento, sino como una necesidad de la
comunicación.
El texto árabe del Corán no es poesía, sino más
exactamente prosa elegante en muchas partes y prosa rítmica en otras.
Es considerado por los musulmanes una obra de arte de la
prosa árabe, un modelo "inimitable", y son muy sensibles a su belleza. Pero para
los no musulmanes el juicio es diferente: el simbolismo del Corán puede parecer
muy pobre. A sus ojos domina el aspecto informativo y más aun el aspecto
legislativo. Los musulmanes explicaran esta reacción diciendo que esto sucede
cuando el Corán es leído "desde afuera".
"El Corán presenta sin duda un gran poder retórico y
exhortativo, pero considerado estéticamente no es una obra de primera calidad.
Hay en el libro muchas palabras superfluas así como innumerables reiteraciones y
en pocas ocasiones encontramos un curso firme y gradual del relato. La conexión
de las ideas es con frecuencia abrupta y arbitraria, y aunque estas
características deban en parte atribuirse al tono profético y apasionado que
impregna el texto, no resulta fácil considerar a Mahoma un maestro de estilo,
por mucho que esta afirmación deba sonar escandalosa en los oídos de un
musulmán".
4- Revelación y transmisión del texto
En el mismo Corán se afirma la existencia de un libro modelo,
una "madre del libro", custodiada junto a Dios:
"¡Por el Libro clarísimo! Nosotros tenemos hecho un Corán
árabe, para que finalmente entiendan, y eso está escrito de Nosotros en la Madre
del Libro, y es alto y sabio" (43,2-4)
Y el Corán sería la "copia" más perfecta de esta madre del
Libro (en comparación con las otras "copias" anteriores como el Evangelio).
A la existencia del libro madre, se une la creencia en la doctrina de la
"revelación sucesiva". Es decir, que de era en era, Allah habría enviando sobre
la tierra un profeta con una "copia" del libro modelo.
La revelación tendría su "historia" que se va perfeccionando
a partir de Adán (primer profeta según el Corán), después con Moisés, Jesús y
Mahoma. Pero parece evidente, según las fuentes
tradicionales, que la revelación no fue hecha una sola vez. El Corán sobre este
argumento es bastante ambiguo. De hecho se lee: "en verdad Nosotros (= Allah) lo
revelamos la noche del destino…" (44,3) Pero en otro lugar se lee: "…y el Corán
lo dividiremos en partes para que tú (oh Mahoma) lo recites a los hombres
lentamente, lo revelaremos en fragmentos…" (17,106).
Los exégetas, para poder poner de acuerdo las dos versiones,
han concluido que el Corán ha sido revelado todo la noche del destino, pero
repetido en partes para permitirle a Mahoma recitarlo cómodamente a los suyos…La
tradición presenta una célebre narración de la ascensión, o sea de un misterioso
viaje celeste de Mahoma, en el que recibe físicamente de las manos de Dios el
Libro sacro.
Según
Mahoma el "agente material" de la revelación (el que escribe) es el ángel
Gabriel:
"¿Quién será enemigo de Gabriel? Fue el quien depositó el
Corán en tu corazón (oh! Mahoma), con el permiso de Dios, con la confirmación de
los precedentes mensajes, guía divina y buena narración para el creyente…"
(2,97)
Pero en el Corán encontramos también un eco preciso de
aquello que pensaban los conciudadanos de Mahoma a este propósito:
"Dirán: ¡es un poeta! Esperemos que lo atrape la calamidad de
la suerte... o dirán también: lo ha inventado él". (52, 30-33)
Peor aun, se insinúa que haya sido todo dictado por los
demonios (26, 210) o extranjeros (16, 103).
Mas precisas son las acusaciones contenidas en otro lugar:
"¡Y dicen aquellos que rechazan la fe: no es, esto que dice, otra cosa que
mentira inventada por él y lo han ayudado otros a hacerlo!... ¡Y dicen aun: son
fábulas antiguas, que ha escrito bajo dictado, mañana y noche!" (25, 4-5)
Es significativo que se diga esto, porque testimoniaría que Mahoma estaba en
condiciones de servirse de la lengua escrita (contra la Tradición que lo
considera analfabeto)
y además, que parte de los libros bíblicos (las "fábulas antiguas") ya
circulaban en el ambiente mecano, aunque quizás solo oralmente.
La tradición dice que Mahoma no escribe nada, se limita a
recitar al pueblo cuanto le viene revelado del ángel Gabriel, o de lo que le
revela el "Espíritu de Dios" o "Espíritu Santo", apelativo usado en el Corán
también para Jesús. La tradición del texto fue oral hasta después de la muerte
de Mahoma. Se admite que entre los presentes a las "recitaciones" había algunas
personas en grado de escribir, y que Mahoma dictase parte de lo que recitaba a
un escriba personal. Pero los materiales sobre los que eran registrados algunas
suras o partes de ellas (pieles de animales y fragmentos de cortezas) no
permitían más que registros limitados, de tipo estenográfico. Estudiosos
modernos dicen que la transmisión del Corán fue confiada esencialmente a la
memoria de sus discípulos, de los cuales algunos se especializaron como "memorizadores"
del Corán.
Por lo tanto, a la muerte de Mahoma (632) el Corán existía
esencialmente solo en la memoria de sus discípulos y, según parece, fue a causa
de un hecho bélico que se determinó hacer una transcripción completa en
materiales adecuados. En el 633, después de la batalla de Aqraba contra una
tribu árabe que seguía a otro guía, se constató que gran parte de los
"memorizadores" habían caído en combate y que el Corán corría
peligro de desaparecer. El primer califa Abu Bakar, tomando consejo de Omar (el
futuro segundo califa), ordenó una comisión compuesta de memorizadores
sobrevivientes, coordinados por un tal saied Ibn Thabit que fue secretario
personal de Mahoma.
La comisión recogió los distintos registros y surgió así la
primera recensión del Corán. Pero unos años después, el tercer califa, Othman,
debió afrontar un nuevo problema ya que comenzaron a difundirse otras versiones
del Corán en el pequeño mundo islámico. A causa de eso en el 650 decidió
reunirlas y examinarlas. Así nace la Vulgata de Othman. Las otras versiones
fueron quemadas. En el 705, el califa Abd el-Malek, hizo vocalizar la vulgata,
porque dado el carácter particular de la lengua árabe en la que no se escriben
las vocales cortas, subsistían dudas e interpretaciones alternativas en varias
partes del texto. De hecho hasta ese momento histórico, la escritura árabe era
todavía insuficiente. No solamente faltaban las vocales, sino que faltaban
también los puntos diacríticos para diferenciar las consonantes. La posibilidad
de error y confusión era muy grande (por ejemplo, ¿cómo distinguir las
siguientes letras: b, t, th, n, f, etc. sin puntos diacríticos?)
5- Cronología y contenidos de la “revelación” Coránica
Para poder establecer el contexto cronológico del Corán, lo
primero es separar el mensaje revelado en la Meca del revelado en Medina.
El periodo mecano se subdivide posteriormente en tres sub-periodos
*En el primer periodo mecano (610-622), las
suras son breves, un total de 48 suras, o sea el 9% del Corán. Están llenas de
juramentos extraños, sobre este o aquel objeto concreto (el sol, la luna, el
higo, el olivo, etc.) o abstracto. Los temas tocados son esencialmente de
carácter doctrinal, como la resurrección y el juicio (sura 57, 3-15).
Existen también otros temas como la amenaza a los incrédulos,
los motivos de culto (oración), o morales; se expresa ya la profesión monoteísta
en la sura 112 llamada "del culto sincero", y repetido implícitamente en la
misma primera sura llamada "la que abre" (sura 1, 1-6).
Pero el tema que da el tono a este primer periodo mecano es
sin lugar a dudas aquel del juicio final: "¡Ha llegado la hora, se ha quebrado
la luna!" (54, 1).
Junto al tema del juicio, y estrechamente relacionado a él,
esta el de la denuncia de la injusticia y de la violencia sobre los débiles en
todo nivel: el pobre ignorado, el huérfano maltratado, el cliente engañado, los
neonatos suprimidos según una difundida practica tribal.
*En el segundo periodo mecano (616-619) el tema
fundamental es el del monoteísmo y la lucha contra la idolatría de los mecanos.
Pertenecen a este segundo periodo un total de 21 suras (el 23% del Corán).
La polémica coránica se desarrolla a través de varias
modalidades: el desprecio de los dioses de la meca y del politeísmo pagano, el
ejemplo de los pueblos bíblicos y preislámicos castigados por Dios por su
obstinado politeísmo, los milagros de Mahoma traídos como prueba de la
autenticidad de su misión.
En este segundo periodo mecano el Corán reelabora en
historias más amplias las rápidas alusiones a profetas bíblicos y preislámicos
contenidos en el periodo precedente. Estas figuras vienen presentadas
esencialmente como precursores de Mahoma. Estas historias tienen valor
paradigmático, de ejemplo, y en el Corán aparecen a veces en confronto con
Mahoma y a veces explícitamente como amonestación a sus conciudadanos. La sura
26 es típica, donde están presentadas las historias de Moisés y el faraón, de
Abraham y el padre idolatra, de Noe y el arca y de los tres profetas árabes: Hud,
Salih y Shu'ayb (26,105-121)
El esquema usado al hablar de estos profetas es el mismo: 1)
invitación a adorar al único Dios; 2) desprecio y rechazo del pueblo; 3) castigo
terrible para los rebeldes.
En estas historias aparece uno de los pilares retóricos de la
predicación Coránica: la palabra "signo de Dios", que señalaría un hecho
extraordinario o excepcional que contiene una connotación milagrosa. En el Corán
se habla de signos de varios géneros: naturales (noche, día, lluvia, etc.),
técnicos (navegar de las naves), históricos (referentes al fin más o menos feliz
de algún personaje histórico o del pueblo), sobrenaturales (ángeles, mensajes
divinos, etc.).
Es decir, en esta segunda fase, el Corán introduce estos
hechos milagrosos como confirmación de la veracidad de su profeta y la
autenticidad de su mensaje.
Pero el milagro por excelencia "traído" por Mahoma (los
musulmanes no dirían nunca "hecho") seria la inimitabilidad del Corán:
"Di: aunque se reunieran hombres y jinn para producir un Corán como este, no lo
lograrían, aun cuando se ayudaran el uno al otro" (17, 88)
*Tercer periodo mecano (619-622)
Un total de 21 suras, el 33% del Corán.
Este periodo corresponde al momento seguramente más difícil
de la predicación mahometana. Se introducen nuevamente las historias de pueblos
rebeldes a los profetas, y al contrario las gentes humildes que lo siguen.
La insistencia en remarcar este rechazo del pueblo se puede
explicar con el agravarse de la situación personal de Mahoma y de sus seguidores
que siguen siendo minoría en la Meca.
*Periodo medinese
(622-632) Un total de 24 suras, el 35% del Corán
Este periodo corresponde a la fundación del estado teocrático
musulmán. Mahoma organiza la comunidad tratando de regular la situación. Se
encuentran disposiciones jurídicas que contienen diversas materias: el
matrimonio, la herencia, el divorcio, la usura, las penas, los alimentos lícitos
e ilícitos, etc. También se observan los actos de cultos que formarán la ley:
oración, ayuno, limosna, peregrinación.
En general podemos observar que cada vez que a Mahoma se le
presentaba un problema, unos días después, daba la respuesta bajo forma de
revelación, en el sentido que la respuesta venía presentada como descendida de
Dios sobre él.
6- Relación con la revelación bíblica
Según algunos exegetas, los libros bíblicos, sobre todo los
antiguos, también los apócrifos y la literatura apocalíptica judeo-cristiana y
rabínica, son las fuentes Coránicas más notables. El Corán menciona la Tora y
los salmos, habla del Evangelio, que considera libro descendido sobre el profeta
Jesús de la misma manera en que fue descendido el Corán. También se habla de un
libro en relación a San Juan Bautista, pero no tan claramente (19, 12).
Algunos de los personajes bíblicos
nombrados son: Abraham, Adán y Moisés, de los cuales resulta particularmente
significativo el confronto con las correspondientes fuentes bíblicas, y Jesús y
María.
También se hace referencia a los ángeles y demonios, con funciones
diversas. Y a la escatología, hablando del juicio, resurrección, paraíso e
infierno.
Pero no se puede hablar de continuidad con la revelación
bíblica, ya que el Corán niega los fundamentos doctrinales de la religión
cristiana: la Trinidad, la divinidad de Cristo, la encarnación, la crucifixión y
la redención.
El Corán refuta con dureza la Santísima Trinidad en la sura
4,171-172: "¡Creed por lo tanto en Dios y en sus mensajeros y no digan: tres!
¡Es suficiente y será mejor para nosotros! Porque Dios es un Dios solo,
demasiado glorioso y alto para tener un hijo, el Cristo no ha despreciado ser un
simple siervo de Dios…" y cuando se refiere a el ángel Gabriel es ese el
Espíritu Santo o Espíritu de Dios. La polémica contra la paternidad de Allah es
feroz, lógico desarrollo de la afirmación contenida en la citada sura 112: "Dios
es uno… no generó ni fue generado".
Este es uno de los principales dogmas cristianos que el
Corán niega. Después de una sugestiva narración del parto de Maria en el
desierto bajo una palmera, hace hablar a Jesús desde su cuna, negando
absolutamente la propia divinidad:
"Jesús dice: en verdad yo soy el siervo de Dios, el cual me
ha dado el Libro (o sea el Evangelio) y me ha hecho profeta y me ha bendecido
donde yo esté y me ha prescripto la oración y la limosna mientras tenga vida y
me ha hecho dulce con mi madre, no me ha hecho violento ni perverso… Es en
verdad Dios mi señor, es vuestro señor: adoradle entonces, a El. Este es el
camino recto (19, 30, 36).
También el Corán niega que Jesús haya muerto en la Cruz,
afirma que fue otro que tomó su apariencia: "…por cierto esos (los judíos) no lo
mataron, Dios lo elevó hacia sí, y Dios es potente y sabio; y no hay ninguna de
la gente del Libro (aquí: los judíos) que no crea en él, antes de la muerte, y
el día de la resurrección será testigo contra ellos (los judíos)" (4, 157-159).
Entonces el Jesús coránico no solo no muere en cruz, sino que también es
protagonista de otro hecho único: es asunto al cielo vivo. De esto se concluye
que también se está negando el dogma de la Resurrección.
Pero no solo en el campo teológico el Corán se opone a la
revelación bíblica, sino también en el orden antropológico, ya que no concibe al
hombre como inclinado al mal, puesto que niega el pecado original. El pecado de
desobediencia de Adán no tiene tanta importancia. Dios se reconcilia
inmediatamente con él. Si por la desobediencia fue expulsado del "Jardín", por
esto padeció la decadencia y la muerte física y no la muerte del alma o alguna
cosa similar al pecado original.
"…y Satanás le susurró en el Corazón: oh Adán, ¿me dejas
llevarte al árbol de la eternidad, a un reino que nunca se consumirá?" (20,
120). "y tu Señor –continúa Satanás- te ha prohibido de llegar a este árbol,
solo porque no vayan a convertirse en ángeles y vivan eternamente."(7,20).
"y comieron los dos de aquel árbol (Adán y Eva), y fueron descubiertos de su
propia vergüenza, y agarrando hojas del jardín las cosieron y se las colocaron.
Así Adán se rebeló contra su Señor y cayó en tierra. Pero después el Señor lo
vuelve a elegir, se volvió a él benigno y lo condujo por el camino verdadero.
Pero le dice: salgan de acá todos, serán enemigos unos de otros de ahora en
adelante…" (20, 121-123) .
La doctrina del Corán fomenta las concupiscencias. Basta leer
la sura que se refiere al paraíso:
"…Los compañeros de la derecha (los buenos que siguieron a
Mahoma) estarán al lado de Allah, en el Jardín de las Delicias,… estarán en un
sofá vestidos de oro, extendidos unos frente a los otros. Vagarán entre ellos
niños de eterna juventud, portarán copas, cálices y jarras con bebida de
manantial, que no dará dolor de cabeza ni ebriedad, y los frutos que escogerán y
la carne de pájaros que desearán. Y también estarán allá las muchachas de
grandes ojos negros, similares a perlas escondidas en compensación por aquello
que ellos han hecho. Allá no sentirán ni vaniloquio ni obscenidad, solo el
grito: ¡paz! ¡paz!...y estarán entre el loto sin espinas, y bananos colmados,
en sombra constante, y agua corriente, y frutos abundantes, inagotables y no
prohibidos y estarán sobre camas elevadas. Y las muchachas las habremos creado
perfectamente, las habremos hecho vírgenes, amables y coetáneas, para los
compañeros de la derecha…" (55, 8-38)
Por tanto la doctrina del Corán está muy lejos de poder ser
considerada una continuación del Evangelio. En efecto la esencia del
cristianismo es el espíritu expresado en las Bienaventuranzas.
Conclusión
Mahoma se considera un continuador de la revelación bíblica y
árabe preislámica y no un innovador: "Yo no soy un innovador entre los
mensajeros" (46, 9). Se hace llamar "restaurador" del originario culto de
Abraham y presenta al Islam como culmen definitivo de las precedentes religiones
reveladas. El Corán afirma repetidamente, de ser
confirmación de las revelaciones precedentes, en particular de aquellas
concedidas a los judíos y cristianos (recordando que sería siempre el mismo Dios
el que habla dirigiéndose directamente a Mahoma).
"¡Dios! No hay otro Dios que El, el Viviente, que en Sí vive.
El te ha revelado el Libro, con la Verdad, confirmando aquello que fue
previamente revelado, y ha revelado la Torah y el Evangelio, en primer lugar,
como guía para los hombres, y ha revelado, ahora, la salvación" (3, 3-4 y 5,48).
Pero "cualquiera que, conociendo el Antiguo y el Nuevo
Testamento, lee el Corán, ve con claridad el proceso de reducción de la
Divina Revelación que en él se lleva a cabo. Es imposible no advertir el
alejamiento de lo que Dios ha dicho de Sí mismo, primero en el Antiguo
Testamento por medio de los profetas y luego de modo definitivo en el Nuevo
Testamento por medio de su Hijo. Toda esa riqueza de la autorevelación de Dios,
que constituye el patrimonio del Antiguo y Nuevo Testamento, en el islamismo ha
sido de hecho abandonado.
Al Dios del Corán se le dan unos nombres que están entre los
más bellos que conoce el lenguaje humano, pero en definitiva es un Dios que esta
fuera del mundo, un Dios que es solo majestad, nunca el Emmanuel,
Dios-con-nosotros. El islamismo no es una religión de redención.
No hay sitio en el para la Cruz y la resurrección. Jesús es mencionado, pero
solo como profeta preparador del último profeta, Mahoma. También Maria es
recordada, su madre virginal; pero está completamente ausente el drama de la
redención. Por eso, no solamente la teología, sino también la antropología del
Islam, están muy lejos de la cristiana".
Bibliografia:
-"Cruzando el umbral de la esperanza", Juan Pablo II
-"El islam", Jose Morales
-"Allora Ismaele s'allontano nel deserto", Carlos Saccone
-"L'islam", Eric Santoni
-"Breve introduzione all'islam", Edmund Farahian, S.J.
-"Cento domande sull'islam, entrevista a Samir Khalil Samir,
de Giorgio Paulucci y Camille Eid.
Juan Pablo II, Cruzando
el umbral de la esperanza, p.44
|