Quienes somos

Lo Nuevo

Pedido de Oraciones

 

En este sitio

 

 

 

 
HOME / Judaísmo / Pío XII y la Segunda Guerra Mundial en los Archivos Vaticanos
 

Pío XII y la Segunda Guerra Mundial en los Archivos Vaticanos

 

 

 

R.P. Luis Montes V.E.

Comentario al libro de Pierre Blet, S.J.

La historiografía moderna pasa fácilmente en silencio el rol del papado en la vida internacional o se limita a hacer unas pocas alusiones. Por ejemplo, las obras generales dedican, la más de las veces, menciones sumarias respecto a los pasos efectuados por Benedicto XV para limitar la extensión de la guerra del 1914 y para acelerar su fin, a pesar de la existencia de algunos estudios profundos dedicados a ese tema.

 

En el caso de la guerra del 1939, al silencio de la historiografía se suma, desde fin de los años 1964-1965, una onda de denigración sistemática de la persona y de la obra de Pío XII.

 

"Si al momento de su muerte, acaecida el 9 de octubre de 1958, el Papa Pacelli, fue objeto de un coro de homenajes llenos de admiración y de reconocimiento, algunos años después fue convertido en el héroe de una leyenda negra: durante la guerra, por cálculo político o por pusilanimidad, él habría asistido impasible y silencioso a los crímenes contra la humanidad, que con una sola declaración pública habría podido evitar (!).

 

"Para volver de la fantasía a la realidad, de la leyenda a la historia, no existe más que un medio: recorrer los documentos originales que testimonian directamente la acción del Pontífice. De aquí la decisión tomada en el 1964 por Pablo VI, que en calidad de sustituto de la Secretaría de Estado fue uno de los más estrechos colaboradores de Pío XII, de autorizar la publicación de los documentos de la Santa Sede relativos al conflicto" (p.12).

 

Cuatro fueron los encargados de ese trabajo: los sacerdotes Robert A. Graham, Angelo Martini, Burkhart Schneider e Pierre Blet. Trabajaron del 1965 al 1982, y los frutos de su sacrificio fue publicado en los 11 tomos en 12 volúmenes de "Actes e Documents du Saint-Siège relatifs à la Seconde Guerre mondiale", que ofrecen a los historiadores un medio para conocer realmente los esfuerzos y las acciones del Papa y de la Santa Sede durante la guerra. Este material permanece como fuente esencial e insustituible de la historia de la Santa Sede durante la Segunda Guerra mundial.

 

"Pero la experiencia de quince años transcurridos de la edición del último volumen muestra que el contenido, si no la existencia misma de esta publicación, no son todavía conocidos por muchos de aquellos que hablan y escriben sobre la Santa Sede durante la guerra. Por tal motivo, hemos pensado en ofrecer una primera idea del trabajo contenido, en un volumen más manejable"(p.14). Este volumen no es otro que el que nos encontramos ahora delante nuestro.

 

Es, por lo tanto, un documento muy útil. No se debería hablar del rol de la Santa Sede durante la guerra sin conocerlo. Tiene, además, la ventaja de ser más accesible al lector amateur, no versado en estos temas. Aquellos llamados a profundizar el tema, podrán siempre contar con los volúmenes "Actes e Documents du Saint-Siège relatifs à la Seconde Guerre mondiale".

 

Cuando el Santo Padre Juan Pablo II, fue interrogado sobre el presunto silencio de Pío XII durante la Gran Guerra, respondió: 'A esa pregunta se le ha dado una respuesta suficiente. Leed al Padre Blet' .

 

En efecto, después de haber leído las casi cuatrocientas páginas de este libro, llegamos a la misma conclusión del autor. Dice cerca del final: "el Papa Pacelli se declaraba conocedor de haber cumplido, para evitar la guerra, para aliviar los sufrimientos, para reducir el número de víctimas, todo aquello que le fue posible. En cuanto los documentos pueden penetrar en el secreto del corazón, ellos nos llevan a la misma conclusión"(p. 375).