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Diálogo
con el judaísmo mesiánico: Una Nueva y Eterna Alianza
P.
Luis Montes VE
Los judíos mesiánicos
El
movimiento llamado Judaísmo Mesiánico abarca una gran variedad de creencias.
Pertenecen a él judíos que afirman la mesianidad de Jesucristo, e insisten en
las raíces judías de la verdadera religión. Los judíos mesiánicos aceptan
(además del Antiguo Testamento) el Nuevo Testamento como palabra de Dios.
En
este gran grupo encontramos los mesiánicos
trinitarios y unitarios, mesiánicos cristianos y católicos. Todas ellos están,
según su espiritualidad, clasificados en las corrientes comunes del judaísmo:
bien sean conservadores (que a pesar del Evangelio conservan las enseñanzas
talmúdicas), ortodoxos (que está basado en el cumplimiento literal de las
Sagradas Escrituras) y reformistas (cristocéntricos).
Es
decir que hay algunos que niegan que Jesucristo sea Dios y hombre (niegan los
dogmas de la Trinidad y de la Encarnación) mientras que otros aceptan esas
verdades. Los “judíos mesiánicos católicos”, en fin aceptan al Papa como
vicario de Cristo y a la Iglesia Católica como la verdadera.
Como
se puede ver, la variedad es tan grande al punto de ser distinta la religión:
algunos son cristianos mientras que otros no lo son. Es enseñanza clara del
Magisterio de la Iglesia que son cristianos quienes “invocan al Dios Uno y
Trino y confiesan a Jesús como Señor y Salvador” (UR 1 y también UUS 7), es
decir quienes creen en la Santísima Trinidad y en la Encarnación. Y la razón
es muy clara: no pueden pertenecer a la misma religión quienes afirman que Jesús
es Dios y quienes lo niegan.
La Iglesia “Nuevo Israel”
Las
doctrinas “de la Nueva Alianza” y la de la “Iglesia como Nuevo Israel”
derivada de esta son inexplicablemente rechazadas por los judíos mesiánicos
(hasta donde conocemos sólo son aceptabas por miembros del judaísmo mesiánico
católico).
Nos
parece inexplicable porque como hemos dicho los judíos mesiánicos aceptan el
Nuevo Testamento, donde ambas doctrinas son afirmadas claramente.
Queremos
presentar a nuestros hermanos mesiánicos estas doctrinas como un aporte al diálogo.
Lo haremos en una sola argumentación por la derivación necesaria que tiene una
respecto a la otra. Y lo haremos apelando a una autoridad que todos aceptamos:
el Nuevo Testamento.
¿Abolición de la Antigua Ley?
Se
objeta que la Nueva Alianza implicaría que la Ley Antigua fue reemplazada y
abolida. En cambio, dice Nuestro Señor en Mateo
5,17-18: “no creáis que he venido a suprimir la ley o los profetas; no he
venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor. Pues os aseguro que
mientras existan el cielo y la tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni
una letra, hasta que todo llegue a su cumplimiento”.
Y en Romanos 11,29: “pues lo que
Dios da, no lo quita, ni retira tampoco su llamamiento”. Este texto es
importante porque se refiere a las promesas hechas a Israel. De este modo parece
contradecir lo que afirma el Catecismo de la Iglesia Católica en el número
781:
"Eligió,
pues, a Israel para pueblo suyo, hizo una alianza con él y lo fue educando poco
a poco. Le fue revelando su persona y su plan a lo largo de su historia y lo fue
santificando. Todo esto, sin embargo, sucedió como preparación y figura de su
alianza nueva y perfecta que iba a realizar en Cristo..., es decir, el Nuevo
Testamento en su sangre convocando a las gentes de entre los judíos y los
gentiles para que se unieran, no según la carne, sino en el Espíritu".
En efecto, si todo esto sucedió como
preparación y figura de su alianza nueva y perfecta, todas las promesas y
bendiciones para Israel tienen su cumplimiento en la Iglesia actual, y como
consecuencia no tenemos que prestarle atención a ningún acontecimiento, profético
o Bíblico, en Israel y en las comunidades judías.
Además Israel es llamado por San Pablo,
en la misma carta “el olivo”, donde fueron injertados los gentiles que son
“el olivo silvestre”. De lo cual parece deducirse que no es la Iglesia el
Nuevo Israel, que reemplaza al Antiguo Israel, sino que a él se suma.
Misión del Pueblo de Israel en la Historia
de la Salvación
Queremos
mostrar como las objeciones presentadas no están bien enfocadas y como un judío
mesiánico no solo no debe ofenderse por la doctrina de la Iglesia como Nuevo
Israel, sino que puede, con verdad, sentirse orgulloso de ella.
Afirmamos
que la Iglesia es el Nuevo Israel compuesto de los judíos que aceptaron al Mesías
y de conversos venidos de la gentilidad. Esto implica no un menoscabo de la
identidad judía sino un ensalzamiento. Según esto el pueblo judío TUVO, TIENE
Y TENDRÁ una importantísima misión en la Historia de la Salvación. Pero son
misiones distintas.
1-
Tuvo la misión de ser el Pueblo Elegido para que de su seno naciese el Mesías,
y de ser figura de la futura Iglesia. Pero no sólo eso, el elemento humano más
importante que existe en la Iglesia es judío: son judíos los elegidos por Dios
para legarnos las Sagradas Escrituras, son judíos los apóstoles sobre quienes
Cristo fundó la Iglesia, columnas y fundamento de la Iglesia; es judía la Santísima
Virgen María, Madre e Imagen de la Iglesia; es judío el primer mártir; en
Israel nació la Iglesia; y sobre todo es judía la humanidad de Jesucristo, que
es verdadero Dios y hombre. ¿La salvación viene por los judíos? ¡Claro que sí!
El Hijo del Hombre era judío.
2-
Tiene: la más importante se sigue de lo que acabamos de decir: las Escrituras
judías guían a la Iglesia, los más grandes santos, que son judíos nos
ayudan, y la Cabeza de la Iglesia, Cristo, está vivo para siempre para
interceder por nosotros. Además, el pueblo judío, por ser el pueblo elegido
tiene una misión de testimonio de la divinidad. Y además, como enseña el
apóstol el judío es primero para el bien y primero para el mal.
3-
Tendrá: no sólo lo que acabamos de decir (hasta la consumación de los
siglos), sino además lo que dice San Pablo: si su reprobación es reconciliación
del mundo, ¿qué será su reintegración sino una resurrección de entre
los muertos? (Cf. Rom 11,15).
¿Por
qué un judío (especialmente un judío mesiánico) no puede aceptar la doctrina
de la Iglesia Nuevo Israel? Significa nada menos que su función en la historia
de la salvación es la misma que la de un converso gentil pero agregándole los
tres puntos que hemos mencionado.
Claro
que el judío tendrá esa función cuando acepte al Dios uno y trino, la
Encarnación del Hijo de Dios, y su voluntad de que la Iglesia guíe a los
hombres a la salvación.
Fundamentación bíblica
Leemos
en la Carta a los Hebreos:
Capítulo
8
1 Este es el punto capital de cuanto venimos diciendo, que tenemos
un Sumo Sacerdote tal, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en
los cielos,
2 al servicio del santuario y de la Tienda verdadera, erigida por el
Señor, no por un hombre.
3 Porque todo Sumo Sacerdote está instituido para ofrecer dones y
sacrificios: de ahí que necesariamente también él tuviera que ofrecer algo.
4 Pues si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote,
habiendo ya quienes ofrezcan dones según la Ley.
5 Estos dan culto en lo que es sombra y figura de realidades
celestiales, según le fue revelado a Moisés al emprender la
construcción de la Tienda. Pues dice: Mira, harás todo conforme al modelo que
te ha sido mostrado en el monte.
6 Mas ahora ha obtenido él un ministerio tanto mejor cuanto es
Mediador de una mejor Alianza, como fundada en promesas
mejores.
7 Pues si aquella primera fuera irreprochable, no habría lugar para
una segunda.
8 Porque les dice en tono de reproche: He aquí que días vienen,
dice el Señor, y concertaré con la casa de Israel y con la casa de Judá una nueva
Alianza,
9 no como la Alianza que hice con sus padres el día en que
los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Como ellos no
permanecieron fieles a mi Alianza, también yo me desentendí de ellos, dice el
Señor.
10 Esta es la Alianza que pactaré con la casa de Israel después de
aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente, en sus corazones
las grabaré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
11 Y no habrá de instruir cada cual a su conciudadano ni cada uno a
su hermano diciendo: «¡Conoce al Señor!», pues todos me conocerán, desde el
menor hasta el mayor de ellos.
12 Porque me apiadaré de sus iniquidades y de sus pecados no me
acordaré ya.
13 Al decir nueva, declaró anticuada la primera; y lo
anticuado y viejo está a punto de cesar.
Como
se ve, el Espíritu Santo, por boca del autor de la carta a los hebreos habla de
un culto que es sombra y figura, que habrá una mejor alianza cuyo sacerdote será
Cristo, una segunda alianza, una nueva alianza, distinta de la que promulgó por
boca de Moisés al sacarlos de Egipto, y que esa primera está a punto de cesar.
También
se puede leer Colosenses 2,16ss sobre que los preceptos legales cesaron con la
venida de Cristo.
16
Por tanto, que nadie os critique por cuestiones de comida o bebida, o a propósito
de fiestas, de novilunios o sábados.
17 Todo esto es sombra de lo venidero; pero la
realidad es el cuerpo de Cristo.
20 Una vez que habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo ¿por
qué sujetaros, como si aún vivierais en el mundo, a preceptos como
21 «no tomes», «no gustes», «no toques»,
22 cosas todas destinadas a perecer con el uso y debidas a preceptos y
doctrinas puramente humanos?
23 Tales cosas tienen una apariencia de sabiduría por su piedad afectada,
sus mortificaciones y su rigor con el cuerpo; pero sin valor alguno contra la
insolencia de
la carne.
También:
Ef. 2,15
...
anulando en su carne la Ley de los mandamientos formulada en decretos.
Y
también en Hb 7:12
12 Porque, cambiado el sacerdocio, necesariamente se cambia la Ley.
13 Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenecía a otra tribu, de
la cual nadie sirvió al altar.
14 Y es bien manifiesto que nuestro Señor procedía de Judá, y a esa
tribu para nada se refirió Moisés al hablar del sacerdocio.
15 Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote a
semejanza de Melquisedec,
16 que lo sea, no por ley de prescripción carnal, sino según la fuerza
de una vida indestructible.
17 De hecho, está atestiguado: Tú eres sacerdote para siempre, a
semejanza de Melquisedec.
18 De este modo queda abrogada la ordenación precedente, por razón
de su ineficacia e inutilidad,
19 ya que la Ley no llevó nada a la perfección, pues no era más
que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.
Pero,
¿qué ocurre con las citas esgrimidas en las objeciones?
Cristo
afirmó que no vino a abolir la Ley, y en Hebreos se nos dice que “queda
abrogada la ordenación precedente”. Leemos en Exódo 12,14 "Este
rito es para siempre: los descendientes de ustedes no dejarán de celebrar este
día", en cambio el Apóstol nos dice: “Todo esto es sombra
de lo venidero; pero la
realidad es el cuerpo de Cristo. Una vez que habéis muerto con
Cristo a los elementos del mundo ¿por qué sujetaros, como si aún vivierais en
el mundo, a preceptos como «no tomes», «no gustes», «no toques», cosas
todas destinadas a perecer con el uso y debidas a preceptos y doctrinas
puramente humanos?”
¿Es que se contradice la palabra de Dios?
De
ningún modo, sino que las Escrituras deben ser leídas en su conjunto. Debemos
leer las Sagradas Escrituras a la luz de las Sagradas Escrituras.
Santo
Tomás por ejemplo nos da una explicación: los preceptos morales de la Antigua
Ley no cesaron, los ceremoniales sí cesaron si consideramos el rito en sí
mismo que ya no tiene sentido porque figuraba a Cristo (Heb 8,5) pero no cesaron
"en cuanto a la verdad por ellos figurada". Es decir, cumplieron su
cometido: predicaron que Cristo venía y ¡Cristo vino!
San
Juan Bautista se alegró al ver cumplida su misión, y el más grande de los
hijos de mujer dijo: "es preciso que él crezca y que yo decaiga". Eso
es también lo que dicen los ritos que prefiguraban la primera venida del Mesías.
Conclusión
Dice
San Pablo que "no es judío el que lo es en lo exterior, ni es
circuncisión la circuncisión exterior de la carne; sino que es judío el que
lo es en lo interior, y es circuncisión la del corazón, según el espíritu,
no según la letra" (Rom 2,29-29).
¿A qué
se refiere San Pablo sino al Nuevo Israel? El judío circunciso que rechaza al
Mesías no pertenece a este judaísmo espiritual que no es según la carne; según
San Pablo no es verdadero judío: “no es que las promesas de Dios a Israel
hayan perdido su validez; más bien es que no todos los descendientes de Israel
son verdadero pueblo de Israel”. Hay muchos judíos en la actualidad que
no son cristianos por una imposibilidad sicológica; no se les ha presentado la
verdadera oportunidad: si estos son buenos judíos pertenecen de un modo
misterioso al Nuevo Israel que es la Iglesia, pero no pertenecen por la
circuncisión sino por su buena voluntad y porque su desconocimiento del
Mesías Hijo de Dios no es culpable. Lo mismo que un pagano que sin culpa
desconoce de Cristo y cumple la ley natural se salva por medio de la Iglesia, de
un modo misterioso pero real.
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