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Fiestas Judías: Purim
Hna. María del Cielo
Durante su visita a Tierra Santa, el
Santo Padre dirigiéndose a los rabinos jefes de Israel dijo: “Personalmente,
siempre he deseado ser contado entre los que trabajan, en ambas partes, por
superar los antiguos prejuicios y garantizar un reconocimiento cada vez mas
amplio y pleno del patrimonio espiritual que compartimos los judíos y
cristianos…los cristianos reconocemos que la herencia religiosa judía es
inherente a nuestra fe: “Sois nuestros hermanos mayores”.
Esta pequeña reseña de una de las
fiestas judías, esta orientada a lograr un acercamiento hacia nuestros “hermanos
mayores”, “pues la Iglesia reconoce que los comienzos de su fe y de su elección
se encuentran ya en los patriarcas, en Moisés y en los profetas, conforme al
misterio salvífico de Dios…Por lo cual la Iglesia no puede olvidar que ha
recibido la revelación del Antiguo Testamento por medio de aquel pueblo, con
quien Dios, por su inefable misericordia se dignó establecer la Antigua Alianza,
ni puede olvidar que se nutre de la raíz del buen olivo en que se han injertado
las ramas del olivo silvestre que son los gentiles. Cree, pues la Iglesia que
Cristo, nuestra paz, reconcilió por la cruz a judíos y gentiles y que de ambos
hizo una sola cosa en Sí mismo” (Cf. Ef 2, 14-16).
Y puesto que todo el Antiguo
Testamento nos habla de Cristo y fue una preparación para la plena revelación
del Unigénito de Dios, el conocimiento de las antiguas tradiciones hebreas nos
sirve para conocer mejor el misterio del Verbo Encarnado y de su Iglesia. Decía
a este respecto Juan Pablo II: “La fe y la vida religiosa del pueblo judío, tal
como son vividas y profesadas todavía, (pueden) ayudar a comprender mejor
ciertos aspectos de la vida de la Iglesia. Es el caso de la liturgia…”.
Purim
1) Historia
La Fiesta de Purim, recuerda un
episodio que constituye una tragicomedia en la historia del pueblo judío. En el
2002 se festeja el día 26 de febrero, pero otras veces cae en Marzo.
La historia del Purim esta relatada en
los diez capítulos del Libro de Ester.
Hay cinco libros de la Biblia,
conocidos en el ritual de la sinagoga como “rollos”, que son leídos en cinco
fiestas. El Cantar de los cantares es leído en Pesach, el libro de Rut en
Shavuot, las Lamentaciones en Tisha Beav, Eclesiastés en Sucot, y el libro de
Ester en Purim.
Los hechos tuvieron lugar en el
antiguo reino de Persia (hoy Irán), principalmente en su capital de otrora,
Shushán o Susa (hoy reducida a restos arqueológicos) y ocurrieron a mediados del
siglo V, después de que en Jerusalén había sido destruido el Primer Templo y
edificado ya el Segundo.
El nombre Purim es el plural hebreo de
una voz persa, pur (“rifa” o “sorteo”) y se lo menciona varias veces en el Libro
de Ester (3,7 y frecuentemente a fines del capítulo noveno).
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Escena de la Reina
Ester |
*Mardoqueo y Ester: Entre los judíos
que vivían en Susa, la capital del extenso imperio persa de aquellos tiempos,
también se hallaba Mardoqueo, un descendiente de
los cautivos que Nabucodonosor llevó al exilio todavía varios años antes de la
destrucción del Templo de Jerusalén.
El nombre de Mardoqueo nos indica que la familia ya se
había asimilado bastante a las costumbres locales, porque denota un claro
parentesco lingüístico con el ídolo babilónico Marduk que se adoraba por
aquellas latitudes. Así como también lo revela el nombre de Ester - que evoca a
la antigua diosa Istar o Astarte - la joven pariente de Mardoqueo, huérfana de
padre y madre, cuya crianza y
educación habían quedado a cargo de éste. Y aunque previamente la muchacha había
tenido un nombre hebreo, Hadassá, éste quedó relegado al olvido desde que la
joven se presentó como candidata a esposa del rey persa, y posteriormente,
cuando resultó elegida como reina. “Ester no dio a conocer ni su pueblo ni su
origen, pues Mardoqueo le había mandado que no lo dijera.” (Ester 2.10) Y si
quería ocultar ante todos que era judía, lo primero que había que disimular, por
supuesto era su nombre hebreo.
* La acusación de Aman: Aman era un
ministro importante en la corte de Asuero, a quien todo el publico rendía
pleitesía cuando aparecía en el palacio, con excepción de una sola persona:
Mardoqueo, quien “no se arrodillaba ni se prosternaba” (Ester 3,2).
Cuando Aman averiguó que Mardoqueo era
judío, decidió vengarse no solo de él, sino también de todos sus
correligionarios. Los acusó ante el Rey de que no cumplían con las leyes reales
y pidió el exterminio de todos los judíos dispersos por su reino.
El Rey le concedió lo que pedía y Aman
echó suertes para determinar la fecha del ataque contra los judíos (y de ahí el
nombre de Purim que lleva la fiesta). Quedó establecido para “el trece del mes
doce, que es el mes de Adar”. Pero más adelante se desbaratan sus designios
gracias a la intercesión de la Reina Ester ante el Rey; y el mismo Aman es
condenado a la horca (Ester 7,10).
2) La celebración del Purim
El día anterior a Purim, o sea el 13
de Adar, se conmemora con un ayuno menor el hecho de que en su momentos, también
Ester, Mardoqueo y todos los judíos de Susa ayunaron durante tres días (Ester
4,15-17) antes de que la reina emprendiese los primeros pasos destinados a
salvar a los judíos de la destrucción que había decretado contra ellos el
ministro Aman. Ayuno que suele llamarse Taanit Ester (Ayuno de Ester). Y menor,
porque solo se aplica durante las horas diurnas, desde la salida del sol hasta
la puesta del mismo. Si cae sábado, este ayuno se anticipa al jueves que le
precede, o sea, el día 11 de Adar.
Llegado el Purim, se lee dos veces el
Libro de Ester, también llamado Meguilat Ester, “Rollo de Ester”, porque el
texto que se recita delante del público en la sinagoga no es el de un libro
impreso, sino de un rollo del pergamino con letras manuscritas, como los rollos
de la Torá, pero evidentemente de tamaño mucho menor que éstos. Una vez se lo
lee por la noche, y la segunda, por la mañana siguiente, y se lo entona con una
melodía especial. Cada vez que a lo largo de la lectura, el encargado de la
misma menciona el nombre de Aman, los fieles en la sinagoga- y principalmente
los niños- suelen expresar su protesta contra este ministro antisemita mediante
manifestaciones ruidosas de diversa índole, por ejemplo revolviendo matracas o
golpeando con los pies en el suelo.
De la Torá se lee por al mañana un
breve párrafo tomado de Shemot (Exodo 17.8 ss), que cuenta cómo los nómadas del
pueblo de Amalek atacaron por la espalda a los hijos de Israel poco después de
la salida de Egipto. La vinculación de este episodio con la historia de Purim
radica en el hecho de que la tradición judía relaciona a Aman con el linaje de
los amalecitas, afirmando que el descendía de esa tribu.
3) Costumbres y tradiciones
Purim va también asociado, al así
llamado Purimshpil, el “juego o representación del Purim”, en el cual, a partir
de la Edad Media, solían representarse ante el público diversos episodios de su
historia.
Estas representaciones fueron
ampliándose con el correr del tiempo, también se las acompañó de canciones
alusivas y con músicos que tocaban en sus instrumentos las melodías adecuadas; y
todo esto constituiría, más adelante, el fundamento sobre el cual fue
estructurado el ulterior teatro judío, por una parte y la música judía en su
expresión moderna.
Así mismo se vincula con Purim la
costumbre de disfrazarse en esta fecha, primero para representar a Mardoqueo,
Ester, el rey Asuero, Aman y a otros personajes de la historia. Actualmente,
esta tradición se ha extendido a disfraces de cualquier otra índole, alejándose
en cierto modo del verdadero sentido bíblico, y perdiendo la dimensión religiosa
de la fiesta.
Una costumbre típica de Purim,
ya indicada en el mismo libro de Ester (9,19) es el así llamado “Mishloaj
manot, (envío de manjares)”. Unas a otras las diversas familias se envían en
diferentes platos, generalmente de cosas dulces (pasteles y parecidos), entre
los que se destaca uno característico del Purim, “Onzei Haman” (orejas de Aman),
unas empanadas dulces en forma triangular.
Otra tradición de Purim es la de
Matanot la-evionim, “obsequios a los pobres”, destinada a que también éstos
puedan celebrar la fiesta con alegría. Los regalos pueden consistir en
comestibles, o bien directamente en dinero, que suele llamarse Maot Purim,
“dinero de Purim”. Todas estas costumbres están animadas por el propósito de
celebrar Purim como día de banquete y de alegría para todos sin excepción.
(Ester 9,17).
Los Santos Padres ven en Ester, que
intercedió por su pueblo, una figura de la Santísima Virgen María, Auxilium
christianorum. Lo que Ester fue para su pueblo por disposición de Dios, lo es
María para el pueblo cristiano.
Mediante cada uno de estos personajes
del Antiguo Testamento Dios iba preparando a su pueblo para el advenimiento de
Aquel que salvaría a los hombres no solo de una muerte pasajera (como en este
pasaje) si no aun de la muerte eterna en el pecado.
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