Relaciones entre Israel y la Santa Sede
P. Jorge Cortés, VE
¿Existen
relaciones diplomáticas entre el estado de Israel y la Santa Sede?… ¿Alguna vez
se firmó un acuerdo?... frecuentemente aparecen en nuestros círculos preguntas
como estas y no siempre se obtiene una repuesta clara. Es más, por desgracia
muchas veces ni siquiera se obtiene una repuesta: el tema como tal es
desconocido.
Lamentablemente ni siquiera lo conocen
aquellos que son parte interesada. “Solamente el 63 % de los ciudadanos
israelíes conocen que en el 1994 el Vaticano oficialmente reconoció el Estado de
Israel y que frecuentemente ellos mantienen relaciones diplomáticas”,
afirmaba el Padre David María Jaeguer (religioso franciscano miembro de la
Comisión Bilateral Permanente de la Santa Sede y el Estado de Israel encargada
de elaborar los acuerdos bilaterales) a la Agencia Católica Fides.
Muchos -incluso aquellos que pertenecen a altas esferas de la sociedad- ignoran
los acuerdos firmados entre la Iglesia y el Estado de Israel. La agencia Zenit
el día 17 de Marzo del año 2000 entrevistó al P. Jaeguer; en dicho artículo se
afirma: “Profesores de la Universidad de Tel Aviv se muestran sorprendidos al
saber de documentos que han sido publicados hace 30 años y que hasta ahora son
desconocidos en Israel”.
“Debe decirse –continuaba el P
Jaeguer- que en Israel todo el progreso desde el Vaticano II en cuanto a las
relaciones entre católicos y judíos es virtualmente desconocida.”
Es de notar que estamos hablando de
acuerdos que tienen una importancia capital. El Acuerdo Básico o Fundamental, el
cual sentó las bases para regular la posición de la Iglesia en Israel y gracias
al cual se han logrado otros pactos de gran importancia, entró en vigor el 10 de
Marzo del 94 pero no fue publicado en el Boletín Oficial del Estado de Israel
hasta la primavera del 99... es decir, nada más ni nada menos, después de 5
años. Es esto algo inadmisible para un documento de semejante importancia.
En una ocasión al ser entrevistado por
la revista católica “30 DIAS” el P. Jaeguer relató una anécdota para dar a
entender hasta que punto se desconocía en Israel el Acuerdo Fundamental... en
dicha ocasión decía:
“Hay un
convento católico situado cerca de una instalación del Estado que por su
naturaleza debe estar bien controlada por los servicios secretos israelíes- cuya
eficiencia todos conocemos-. Por una serie de motivos (estamos en el 98’) se
hace necesaria una pequeña negociación para conciliar el respeto debido al lugar
sagrado con las medidas de seguridad, comprensibles, que los agentes consideran
necesarias. Durante la negociación hago referencia al Acuerdo Fundamental para
decir que debemos mencionarlo en el pequeño pacto que estamos haciendo, ya que
el Acuerdo Fundamental garantiza la inviolabilidad de los lugares sagrados.
Frente a mí tenía a dos altos oficiales de los servicios secretos, los GSS, la
policía secreta, que cuando mencioné el Acuerdo, saltan de la silla y dicen
sorprendidos: ‘¿Qué es este acuerdo? ¿De qué habla usted? Nosotros no sabemos
nada’. Después de cinco años de la firma, los servicios secretos no sabían nada.
¡Figúrese el resto de la administración israelí, que ya tenía que haberlo
aplicado!”
Nosotros, dado que tal es la situación
actual, publicaremos una serie de artículos dedicados a las relaciones entre la
Santa Sede e Israel. Nos referiremos concretamente al “Acuerdo Fundamental”,
documento que estableció las bases para la regularización de la posición legal
de la Iglesia en Israel.
Demás está recalcar su importancia.
Gracias al “Acuerdo Básico” firmado entre la Santa Sede y el Estado de Israel se
han logrado, en el pasado, pactos de gran relevancia (las plenas relaciones
diplomáticas entre ambas partes en Junio de 1994 y el Acuerdo sobre el
reconocimiento de la personería jurídica de las entidades eclesiásticas en
Israel el 10 de Noviembre de 1997). En el presente, gracias a él se está
negociando (actualmente se está en tratativas para lograr un Acuerdo Económico
sobre el estatuto fiscal de las entidades eclesiásticas, la participación
económica estatal en las obras sociales y educativas de la Iglesia a favor de la
población, y la devolución de algunas propiedades eclesiásticas). Pero esto no
es todo: el “Acuerdo Fundamental” promete mucho para el futuro. Su estructura
prevé una serie de importantes tratativas concernientes a las relaciones
Iglesia-Estado en Israel que aún deben comenzar.
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