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La dimensión ecuménica y la plegaria por
Tierra Santa marcan, el 9 de agosto, el recuerdo de esta santa de
origen judío |
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Joan Miquel
Corbí 08/08/2002 |
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Un referente de espiritualidad y fortaleza, basado en la fe, la
esperanza y el amor, alcanza un singular protagonismo este verano. El 9 de
agosto se celebra en Auschwitz el 60º aniversario de la muerte de Teresa
Benedicta de la Cruz (Edith Stein). La dimensión ecuménica y la plegaria
marcan el recuerdo de esta santa de origen judío, protagonista de una
celebración que ha sido organizada conjuntamente por la archidiócesis de
Cracovia (Polonia), los carmelitas de la misma ciudad y la diócesis de
Bielsko Zywiec. Además de diversos obispos polacos y alemanes, está
previsto que participen en la ceremonia los arzobispos de París,
Jean-Marie Lustiger; Colonia, Joachim Meisner; Munich, Friedrich Wetter; y
Wroclaw, Henryk Roman Gulbinowicz.
Los momentos centrales de la conmemoración son una celebración de la
Eucaristía en el monasterio de los carmelitas de Auschwitz y una plegaria
ecuménica en el campo de Birkenau, según anunció el superior general de
los carmelitas descalzos, Camilo Maccise, en un escrito dirigido a toda la
familia carmelitana. ''Con esta carta, quiero invitar a todo el mundo,
especialmente a nuestras hermanas carmelitas contemplativas, a unirse a la
plegaria de este día'', afirma al padre Maccise. Sobre la situación del
Próximo Oriente, el religioso añade que ''una intención particular tendrá
que ser pedir al Señor, por intercesión de Edith Stein, hija del pueblo de
Israel, la paz en Tierra Santa, gravemente afectada todavía por las
luchas, el odio y la división''.
El testimonio de Edith Stein, martirizada en una cámara de gas del
campo de concentración nazi de Auschwitz el 9 de agosto de 1942, es para
los organizadores de este acto ''una ayuda para que las religiones se
transformen en fuente de paz y reconciliación por todo el mundo''. La
filósofa judía nació, el 12 de octubre de 1891, en la ciudad de Wroclaw
cuando se llamaba Breslau y pertenecía a Alemania. Era la más pequeña de
una familia judía y, después de convertirse al catolicismo y entrar en el
Carmelo, murió víctima del nazismo. El día 1 de mayo de 1987, la religiosa
fue beatificada por Juan Pablo II en Colonia, donde precisamente se
celebrará la Jornada Mundial de la Juventud 2005, y el 11 de octubre de
1998 Teresa Benedicta de la Cruz, actualmente copatrona de Europa, fue
canonizada en la basílica de San Pedro del Vaticano.
Una vida de reflexión y espiritualidad
generosa
Ya de pequeña, Edith Stein se autodefinió como una niña muy sensible,
dinámica, nerviosa e irascible. A los 7 años empezó a madurar en ella un
temperamento reflexivo. En 1913, ingresó en la Universidad de Gottingen y
se dedicó al estudio de la fenomenología, un tiempo en que llegó a un
ateísmo casi total. Después de trabajar como enfermera en un hospital
durante la Primera Guerra Mundial, Edith completó, gracias al estudio de
la fenomenología, un conocimiento profundo de la Iglesia Católica. Y el
día 1 de enero de 1922, se bautizó sólo meses después de haber leído la
Autobiografía de Santa Teresa de Jesús.
Con 42 años, el 15 de abril de 1934, tomó el hábito carmelita en el
convento de Colonia. Esta situación hizo que su familia rompiera con ella
durante un proceso que culminó en la emisión de los votos religiosos el 21
de abril de 1935 y de los perpetuos tres años después. Enseguida intuyó el
martirio que le esperaba, cuando los nazis dieron muestras del odio que
tenían hacia el pueblo judío. Intentaron salvar a Edith Stein ayudándola a
huir a Holanda, pero miembros de las SS se presentaron en el convento
pocos días antes del martirio y capturaron a la hermana Benedicta y a la
hermana Rosa.
La espiritualidad de Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) se
manifiesta sobre todo en sus escritos, entre los cuales destacan Ser
infinito y eterno, La ciencia de la Cruz, Caminos para el
conocimiento de Dios, Teresa de Jesús, El Misterio de
Navidad, Las Bodas del cordero, La plegaria de la Iglesia
y Ave Crux. Todas las obras tienen como punto de partida el primer
encuentro de la religiosa con Cristo. De hecho, Edith Stein mostró siempre
una coherencia y una generosidad ejemplares, tanto cuándo era creyente y
practicante judía como cuando se alejó de la fe y cuando se convirtió al
catolicismo.