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Rosh
Hazana
Hna. María del Cielo
Rosh Hazana, “Comienzo del año”, es el
Año Nuevo hebreo que generalmente cae en el mes de setiembre, y algunas veces, a
principios de octubre. Se lo celebra dos días a pesar de que las fuentes
bíblicas hablan de un solo día de fiesta: “El día primero del séptimo mes
tendréis asamblea santa; y no haréis ningún trabajo servil. Será para vosotros
el día de las trompetas” (Números 29,1).
Vale decir que como comienzo del año
se toma el mes del éxodo de Egipto, hoy conocido como Nisan (abril). El Talmud
establece posteriormente que para el orden de las fiestas del peregrinaje (Pesaj-Shavuot-Sucot)
el año comienza con Nisan; para la cuenta de los años, en cambio comienza en
Tishri (setiembre).
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Shofar o cuerno

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Iom Terua
“Día de toque de cuerno”, es otro de
los nombres de Rosh Hazana. En el antiguo pueblo de Israel, el shofar o cuerno
era el medio de comunicación en tiempos de guerra, por medio del cual el rey o
los comandantes indicaban a la tropa las acciones militares a emprenderse. Se
usaban tres señales diferentes:
1)
Tequia (un solo
toque)
2) Shevarim (ese toque
dividido en tres más cortos)
3) Terua (nueve breves
toques seguidos)
A veces se tocaba el shofar en el
Templo de Jerusalén, y también se lo usaba para subrayar acontecimientos
importantes, como ser la coronación de un nuevo rey, o para anunciar el
comienzo del año del jubileo.
Durante el servicio religioso de Rosh
Hazana, en la plegaria de Musaf (alrededor del mediodía) se tocan en la
sinagoga, en diversas combinaciones, esos tres toques.
Si el día cae en sábado, por respeto
se omiten los toques de shofar.
La tradición judía también denomina
Rosh Hazana con otros nombres:
a) Iom hadin:
“Día del Juicio”, es un concepto acerca de Rosh Hazana que se desarrolló en el
judaísmo en tiempos posteriores a la Biblia: el día en que Dios juzga las
acciones de todos los hombres, y de acuerdo al fallo que merecen en ese juicio,
serán premiados o castigados en el transcurso del nuevo año que se inicia.
b) Iom Hazicaron:
“Día del Recuerdo”. Tal como lo evoca la ya mencionada plegaria de
Musaf
de Rosh Hazana, en la que se apela a Dios como el que “recuerda la Creación del
mundo”, y se trae a colación una serie de versículos que cuentan como Dios
recordó a diversos personajes bíblicos para salvarlos o para favorecerlos de
algún modo; Ej:
a Noé en tiempos del Diluvio, a los judíos esclavizados por el
faraón de Egipto, etc. Vendría a ser como la evocación del pacto de Dios hecho
con los tres patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob.
Ceremonia en la
Sinagoga
La lectura de la Torá:
El primer día de Rosh Hazana se lee la Torá capítulo 21, donde se relata el nacimiento de Isaac, hijo de Sara y de
Abraham.
El segundo día se lee el capítulo 22,
en el que Dios ordena a Abraham ofrecerle su único hijo Isaac como sacrificio.
El patriarca acata la orden divina sin oponer reparo alguno, y tras de una
caminata de tres días desde Ber Sheva hasta el monte Moria en Jerusalén, cuando
ya tiene a Isaac atado sobre el altar y esgrime en la mano el cuchillo, un ángel
le indica que desista del sacrificio, pues mediante esa orden Dios solo había
querido probar si la obediencia de Abraham era total.
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Lectura de la Tora en Rosh Hashana
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Una vez concluida la lectura de la
Torá, en ambos días sigue en la sinagoga la lectura de un pasaje de los profetas,
la Haftara.
El primer día se lee la historia del
nacimiento de Samuel. El segundo día se lee la primera mitad de Jeremías, en el
que el profeta anuncia el perdón divino para el pueblo de Israel, golpeado por
el castigo que recibió de Dios, pero que ahora marchará hacia un futuro mejor,
en cumplimiento del pacto establecido por Él con los patriarcas.
Selijot:
Plural
de la palabra Selija, “perdón”, se denomina un conjunto de plegarias especiales
de confesión de pecados y de arrepentimiento que se recitan en la sinagoga
durante los días previos a Rosh Hazana.
Unetane Tokef:
Es una plegaria que tiene su origen en la Edad Media. Describe el imaginario
Tribunal Divino, frente al que uno tras otro, pasan todos los hombres delante
del Supremo Juez celestial, y son sopesadas las buenas y malas acciones de cada
uno, para que de acuerdo con ellas, sea emitido el fallo correspondiente. Se
describe la debilidad del hombre frente a la Majestuosidad de Dios
Todopoderoso.
Como expresión del deseo de
purificarse y de resultar absueltos en el juicio divino, tanto en Rosh Hazana
como en Iom Kippur, los varones judíos se envuelven durante la oración sinagogal
en una túnica blanca, el Kitel, además del tradicional Talit. Este color blanco
simboliza la inocencia.
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