|
El Olam haba, o el Más Allá en el Judaísmo I
Hna. María del Cielo
El presente trabajo intenta
ser un esbozo de las creencias escatológicas del judaísmo. Por la dificultad del
tema, y por la diversidad de opiniones al respecto dentro del mismo judaísmo es
difícil dar un estudio acabado, pero si podemos dar algunas apreciaciones
basándonos en algunos de sus textos y en la doctrina cristiana.
Los ángeles
El judaísmo recibió del
Antiguo Israel la creencia en ángeles, creados por Dios, a quien rodean a modo
de corte y están a su servicio.
Según los datos bíblicos y en algunos escritos judíos antiguos se concibe a los
ángeles como enviados (mal’ak, enviado), su tarea principal es realizar las
misiones encomendadas por Dios, especialmente ante los hombres.
|

Maimonides (Ramban) |
Junto a esto, el ángel tiene la tarea de alabar a Dios, cantando himnos y
proclamando su santidad, y presentarle las oraciones de los hombres. En nombre
de Dios acompañan a las personas, velan por la observancia del
orden cósmico y castigan los pecados de los hombres que lo perturban, asumiendo
en este contexto diversas tareas, como la del ángel acusador, ángel del castigo,
del juicio, de la muerte, frente a los impíos, mientras que con los justos son
acompañantes, protectores e intercesores.
Maimónides (Ram bam)
filósofo judío, afirma la existencia de los ángeles al dividir lo que Dios creó
en el mundo en tres partes: El tercer género de criaturas serían los que poseen
forma y no materia, estos son los ángeles, seres inmateriales aunque sus formas
están claramente separadas unas de otras (contra otras corrientes en el judaísmo
que niegan la individualidad de los seres espirituales).
El judaísmo rabínico hereda y toma postura ante esta creencia. Por una
parte, aceptan la creencia básica, pero por otra, polemizan contra todo aquello
que podía ir en menoscabo del primado de Dios y del papel relevante del hombre
en la creación.
Pero el judaísmo contemporáneo, en general, considera las tradiciones angélicas
como material simbólico y poético, perteneciente a otra cosmovisión. En concreto
el judaísmo reformado y el conservador han eliminado de la liturgia toda
referencia a ellos o las interpretan mitológicamente.
Un rabino explica así, la
“intervención” de los ángeles buenos y malos en la vida del hombre: “Cuando
la persona realiza algún acto erróneo, o pecaminoso, o rebelde libera una
energía negativa que se acumula en el acervo espiritual de la persona (y de la
nación). A esto tradicionalmente se le denominó ángel acusador, ya que actúa
como indicador del pecado de la persona.
Por su parte cada acto
justo, o correcto, o en cumplimiento de un mandamiento libera energía de sentido
positivo, que se suma al tesoro espiritual personal. Es lo que en la Tradición
se ha llamado ángel defensor, ya que su presencia denota la buena acción de la
persona”.
El episodio de la Biblia,
donde Jacob lucha contra el ángel de Dios, es interpretado como la lucha contra
las malas inclinaciones, como se puede ver en este comentario a la Parasha:
"Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta el amanecer"
(32:25)
“El Hombre/ángel con el
que Yaakov (Jacob) luchó representa el Yetzer Hara (La inclinación del hombre al
mal)”.
Satanás ¿ángel bueno o
malo?
Algunos autores judíos
afirman que según la tradición “Satanás fue el símbolo místico de todas las
fuerzas malas en el mundo. Algunas veces fue identificado con el tentador, el
impulso malo que nos incita a cumplir con el lado peor de nuestra naturaleza o
mala inclinación. Pero aun esta noción, nunca echó raíces profundas. Por esta
razón, el judaísmo es tan estrictamente monoteísta que rechaza la tentación de
entronizar cualquier ser que no sea Dios, con la autoridad sobre un reino
metafísico, aun el reino del mal”.
De acuerdo a esta doctrina,
no existe para el judaísmo Satanás como ángel malo, ni creen en los demonios que
habiendo sido “creados por Dios con una naturaleza buena, se hicieron a sí
mismos malos”.
Bajo ningún punto de vista aceptan que Satanás, sublevado contra su Creador,
tienta al hombre para llevarlo al mal y apartarlo de El. Según ellos, todos los
ángeles son buenos porque están al servicio de Dios, algunas veces para ayudar a
los hombres, otras veces para castigarlos.
Esto se deja ver claramente
en la entrevista a Elio Toaff, rabino de Roma, por el periodista Alain Elkann.
-“¿Porque en la Biblia no
se hace referencia al enfrentamiento primigenio entre Dios y Satanás?”
- E. Toaff responde:
“Satanás es considerado como uno de los ángeles que están al servicio de Dios.
¿Porque tiene esta horrible fama? Solamente porque su deber es el de poner en
evidencia los pecados, los vicios del pueblo. Es el ángel acusador, que le hace
ver a Dios el lado peor del pueblo de Israel”.
No aceptan la creencia en el
diablo, porque seria como igualarlo a Dios: “imaginar un poder que se rebela
contra Dios y tiene chance de prevalecer, no es más que idolatría”.
Por lo tanto afirman que “Dios es el Creador de ambos, el bien y (de un modo
que no entendemos) el mal, y todo lo que existe tiene su origen en Dios y en
ningún otro. No puede haber dominio satánico, porque todo lo que es cae bajo el
control de Dios y de ningún otro”.
Ciertamente que “imaginar
un poder que se rebela contra Dios y tiene chance de prevalecer, no es más que
idolatría”. Pero al afirmar que los hombres comenten pecado también se está
hablando de seres que se rebelan contra Dios. Lo afirma el Salmo: “¿por qué se
amotinan las naciones? … Se alían los jefes de la tierra, conspiran contra el
Señor y contra su Mesías”. Lo mismo ocurre con el demonio. La enseñanza de la
Iglesia es clara: afirma la existencia de Satanás, pero no concibe “dos
principios”, ya que no hay más que un solo Dios. Dice el Catecismo de la Iglesia
Católica: “El poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura,
poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre criatura: No puede
impedir la edificación del Reino de Dios”.
Si bien Dios permite esta actividad diabólica, “nosotros sabemos que
en todas las cosas interviene Dios para el bien de los que lo aman” (Rom.8,
28).
Para muchos judíos, Satanás
es una tendencia al mal innata en el hombre. “No existe fuente alguna en la
Tora y el Talmud que haga referencia al Satán como un ente maligno con
conciencia propia y autoridad. el Satán es, como la Tora lo indica al designarlo
con el nombre Satán, como una fuerza desviadora de un camino, esas fuerzas son
enviadas y creadas por Dios para cumplir con un objetivo así como Dios crea el
viento o la gravedad y el sol y les encomienda actuar sobre la naturaleza así
también lo hace con las fuerzas espirituales y así como la Tora utiliza el
antropomorfismo metafórico para dar más fuerza a sus mensajes con los poderes
naturales terrenales - devarim 32 , también lo hace con los poderes espirituales
como en Job, pero no es un ser como el hombre que piensa decide y actúa por su
propia cuenta , es solo una parábola.
El Satán de acuerdo a
todos nuestros pensadores no es mas que una referencia metafórica a las
inclinaciones del hombre que tiene hacia el mal, de allí el nombre Satán
desviador, no es un ser con malas intenciones que quiere destruir al hombre y
fomentar el pecado como se concibe en ciertas culturas donde existe una guerra
universal entre el bien y el mal. La guerra existe pero en el interior de cada
espíritu humano, los seres y poderes espirituales así como las criaturas y
fuerzas terrenales carecen de autoconciencia y libre albedrío, solo son
elementos que cumplen con una función, carecen de intenciones malas o buenas;
solo el hombre posee intenciones, posee autoconciencia, fue el único que
comió de árbol del bien y el mal y el único que puede practicarlos, el único
creado a imagen y semejanza divina. El Talmud dice "el Satán no es más que el
instinto malo" - baba batra 15 - el instinto malo es parte nuestra.”.
“Satanás actúa solamente
a partir de las órdenes de Dios. Satanás no es malo, sino que es enviado por
Dios. Es el ángel que debe probar a los hombres y el que recibió la tarea más
fea y más temible, pero en cierto sentido, más divina. Porque al final, Satanás,
es el que te acerca a Dios cuando tu mueres. Para nosotros es un ángel, y no un
ángel caído: Dios no lo ha expulsado del Cielo. Voy a decir más, es el ángel
predilecto de Dios…Satanás acusa a los malos porque protege a los indefensos. De
hecho es Satanás en el Día del Juicio quien juzgará a los tiranos. Por lo tanto
es ejecutor de la justicia de Dios, y no su violador…Si quieres culpar a alguien
en este escenario, culpa al Todopoderoso: Satanás es inocente”.
Si bien compartimos los
mismos textos del Génesis, es muy distinta la interpretación que el judaísmo da
del episodio de la Creación. El Judaísmo no cree en el pecado original por el
cual nuestros primeros padres Adán y Eva, dejándose seducir por la serpiente
(Satanás o el diablo) quisieron ser como Dios (pecado de soberbia). Tampoco
creen que como padres del género humano, si bien cometieron un pecado personal,
este pecado afecta a toda la naturaleza humana, que transmitirán en un estado
caído.
“No creemos en el “pecado original”, y no sostenemos que los seres humanos
sean básicamente “pecadores”.
Según ellos, la serpiente no era Satanás, sino una metáfora. Todos los
hombres nacemos sin pecado, ni macula.
Un rabino afirma:“Es más,
nuestra tradición argumenta que el Ietzer HaRa (pulsión negativa) solo le es
conferida a la persona a partir del momento en que es dado a luz; en el vientre
materno es puro, pleno de Ietzer HaTov, el instinto al Bien”.
“Mientras que la tendencia
mala está presente en la persona desde el nacimiento, la buena, yezer ha-tob,
que la combate, hace su primera aparición a los trece años, en la edad de la
reflexión y el razonamiento, cuando se celebra el bar-miswa, en que se acepta el
yugo de la Ley”.
Entonces, si fuimos creados
puros y suponiendo que no heredamos esa inclinación al mal desde el origen,
¿Porque Dios “crea y envía estas fuerzas” para actuar sobre nuestra naturaleza?
¿No implicaría en Dios el querer mal y que seamos tentados aun con el riesgo de
sucumbir bajo estas “malas inclinaciones”? ¿Porque se nos confiere esa pulsión
negativa al nacer?
“Así el mundo ha sido
creado como un lugar donde es posible, pero muy difícil obedecer a Dios: Dios
permite la existencia del mal y de la tentación, aunque se puedan arrastrar a
los hombres a apartarse de El y despreciar sus enseñanzas”.
De este modo, Dios termina
siendo el culpable del mal en el mundo, y no simplemente quien “lo permite”, es
al fin y al cabo, el culpable de las mismas inclinaciones malas del hombre:
“Si quieres culpar a alguien en este escenario, culpa al Todopoderoso: Satanás
es inocente”.
Pero el mismo Señor nos dice
en el libro de la Sabiduría: “Dios creo inmortal al hombre, y lo formó a su
imagen y semejanza; más por la envidia del diablo entró la muerte en el mundo;
e imitan al diablo los que son de su bando”.
Muchos autores judíos
pretenden dar una interpretación metafórica a los pasajes de las Sagradas
Escrituras donde aparece la intervención de Satanás o diablo, para salvar “la
gloria y la primacía de Dios” quien no admite ninguna fuerza contraria a El;
pero de este modo se corre el peligro de negar la bondad de Aquel que nos ha
creado y que a pesar de nuestras infidelidades ha establecido una Alianza
perpetua con el hombre.
Nos olvidamos de Nuestro
Padre amoroso que no quiere la muerte del hombre sino que viva: “No os
afanéis en acarrearos la muerte con el descarrío de vuestra vida; ni os
granjeéis la perdición con las obras de vuestras manos. Porque no es Dios quien
hizo la muerte, ni se complace en la perdición de los vivientes: Todo lo creó
para la vida; saludables hizo las cosas que nacen en el mundo…Más los impíos con
las manos y con las palabras llamaron a la muerte; y reputándola como amiga,
vinieron a corromperse hasta hacer con ella alianza, como dignos de tal sociedad”.
“El Judaísmo frente a los dilemas
satánicos”, Rabino Isaac A. Sacca. (www.shabuatov.com)
|