|
El Olam haba, o el Mas Allá en el Judaísmo
La Reencarnación I
Hna.María
del Cielo
En este
trabajo presentaremos de modo general, las distintas concepciones dentro del
Judaísmo con respecto a la reencarnación, y dejaremos para una segunda parte la
relación de esta creencia y el mal en el mundo.
“La reencarnación es llamada
propiamente metempsícosis. Consiste en la creencia de que el alma del sujeto
que muere vuelve a nacer en otro cuerpo. Esta creencia envuelve una concepción
dualística del hombre que considera al cuerpo y al alma como dos cosas
independientes. Según esta doctrina, el alma es lo único verdadero, mientras que
el cuerpo es el lugar de confinamiento temporal del alma, donde ésta queda
encerrada hasta que se purifica totalmente de sus ataduras temporales. Según
esta doctrina cuando el alma no ha conseguido purificarse totalmente en esta
vida, al morir vuelve a encarnarse en otro cuerpo y así sucesivamente hasta que
termina definitivamente su purificación”.
El Judaísmo no cree en Satanás como ángel
malo, por lo tanto tampoco cree en el infierno como lugar destinado a los
réprobos o “malos”. Ahora bien, según una renombrada profesora judía, “por el
hecho de que no existe infierno para el judaísmo, existe la idea de que
confiamos en que Dios castiga a los malos. (Aunque no se explica de que modo).
La reencarnación surge como una gran posibilidad de respuesta a este misterio”.
Es necesario dejar en claro que si bien en
muchos ámbitos es aceptada esta doctrina, la reencarnación es una idea
posterior, totalmente ajena al judaísmo. La doctrina de la transmigración de
las almas, (gilgul) según algunos fue introducida por la Cábala, la cual
interesada por los diversos tipos de almas y sobre su suerte después de la
muerte, elaboró diversas teorías. La tarea del hombre consiste en completar la
rectificación o perfección del cosmos cumpliendo los preceptos con la debida
intención mística, de manera que se liberen las chispas atrapadas y sean
restauradas volviendo a su fuente divina. Cuando este proceso se complete,
vendrá la redención. Si uno no completa esta tarea en esta vida, se reencarnará
para continuar su obra en otro cuerpo.
“La reencarnación no forma parte del
judaísmo tradicional. La mayor parte de los judíos nunca creyó en ella. No
figura en la Biblia hebrea ni en el Talmud, ni la exégesis de Raíz ni la de Ibn
Ezra o Abarbanel. Ni en los Tosafistas ni en la Hajala. Su primera mención data
del siglo XII en el sur de Francia, el místico libro Séller Habahir. Su
inserción en el judaísmo es tardía, parcial y marginal”.
La concepción de la justicia Divina que da
a cada uno según sus obras es parte de la Revelación de Dios en las Sagradas
Escrituras, aceptada y defendida por rabinos de todos los tiempos. Pero en la
reencarnación es dejada de lado ya que el alma entra en un absurdo proceso de
vida y muerte dilatando infinitamente ese encuentro con el Creador y por lo
tanto la responsabilidad de sus actos. Según Rambam, uno de los grandes
filósofos judíos, esta retribución es inmediata después de la muerte, por
lo tanto no hay varias posibilidades de volver a vivir en esta tierra ni de
expiar en las sucesivas existencias las faltas cometidas en “una vida anterior”:
“Dios retribuye al hombre de acuerdo a sus acciones. Premia por el bien y
castiga por el mal…tanto el premio como el castigo se dan en el Mundo Venidero
que es completamente espiritual”.
Lamentablemente la doctrina de la
reencarnación es aceptada por muchos judíos hoy en día. Algunos la niegan pero
dan libertad de creer en ella o no, ya que según ellos no va contra los
fundamentos del Judaísmo.
Así lo afirma un rabino: “La
Reencarnación es una creencia individual (o de ciertos grupos), tal como la no
creencia en la misma lo es. Es una creencia de índole restringida, y que no
atenta contra los principios generales y superiores (Tora y halaja), ni tampoco
es obligatorio compartirla. En el judaísmo no hay dogmas, ni fe ciega; pero hay
leyes establecidas que deben ser cumplidas cabalmente. Por lo tanto los
judíos que creen en la reencarnación, están dentro del judaísmo, como los que
consideran que al morir nuestra alma retorna a la Fuente de Vida Eterna”
Este modo de pensar da lugar a una
amplia gama de opiniones: “Creer en la reencarnación es otro camino para
explicar la creencia tradicional Judía que cree que cada alma judía en la
historia estuvo presente en el Sinaí y aceptó la Alianza con Dios”.
|

|
Es
errado afirmar que la creencia en la reencarnación no atenta contra los
principios del judaísmo, pues como ya dijimos antes está fuera de las Escrituras
Sagradas y de la Tradición. La idea de regresar después de la muerte a esta
tierra una y otra vez esta muy lejos de aquella esperanza que animó a Abraham,
Moisés y Jacob. Ellos murieron “esperando” unirse a Dios en el momento de la
resurrección (ya que no se tenia la concepción de ver a Dios inmediatamente
después de la muerte), y no con la esperanza de reencarnarse nuevamente. Al
relatar la muerte de Abraham dice la Sagrada Escritura “Expiró pues Abraham…y
fue a reunirse con su pueblo”
(algunos traducen “con sus padres”), expresión muy frecuente que expresaba a su
vez la fe en la inmortalidad.
La reencarnación se opone totalmente a la
resurrección de los muertos. Si bien es cierto que algunos rabinos tratan de
compatibilizar ambas creencias, no se puede aceptar la reencarnación sin negar
la resurrección.
En la reencarnación no se habla de Dios, ni
se tiene en cuenta el peso de eternidad que tienen las decisiones libres de los
hombres. Al existir mil posibilidades de volver a vivir, ¿Por qué esforzarnos
por ser buenos, porque amar, porque respetar, porque aspirar a grandes ideales,
o proyectos? En definitiva, ¿qué sentido tiene la vida? El hombre se convierte
en su propio salvador, porque es en virtud de sus nuevos actos buenos que redime
las culpas pasadas…y si no lo logra en la segunda vida, aun tiene más
posibilidades.
Por lo mismo es claramente contraria a la
doctrina católica, al oponerse a dos verdades tan fundamentales como la
redención y la resurrección, presentes no solo en el Nuevo Testamento sino
también en el Antiguo. Ambos Testamentos, enseña la Iglesia, son palabra de Dios
y ninguno debe ser rechazado.
San Pablo afirma en su Carta a los Hebreos: “Y así como
fue sentenciado a los hombres morir una sola vez, y después viene el juicio”
(Heb 9,27).
“Creer en la reencarnación es incompatible
con la fe en Jesucristo, porque en la reencarnación no hay salvación: el hombre
vuelve a la miseria antigua otra vez, la redención no existe”.
El S.S. Juan Pablo II refiriéndose a la actitud de muchos hoy
en día, que aceptan una lejana idea de la vida futura pero escépticos a la
verdad de fe de la resurrección de Cristo que esclarece este misterio dice: “Hay
también quienes sienten el atractivo de una creencia como la de la
reencarnación, arraigada en el humus religioso de algunas culturas
orientales (cf. Tertio millennio adveniente, 9). La revelación cristiana
no se contenta con un vago sentimiento de supervivencia, aun apreciando la
intuición de inmortalidad que se expresa en la doctrina de algunos grandes
buscadores de Dios. Además, podemos admitir que la idea de una reencarnación
brota del intenso deseo de inmortalidad y de la percepción de la existencia
humana como «prueba» con miras a un fin último, así como de la necesidad de una
purificación completa para llegar a la comunión con Dios. Sin embargo, la
reencarnación no garantiza la identidad única y singular de cada criatura humana
como objeto del amor personal de Dios”.
P. Miguel Angel Fuentes IVE, “¿Qué
es la reencarnación y qué opina de ella la Iglesia Católica?”. “El Teologo
responde”. Cf. www.ive.org
Cf.
Olam Ha-Ba: The Afterlife
Unos versículos mas adelante (v 17), hablando de la muerte de Ismael dice:
“Y estos fueron los años de la vida de Ismael: ciento treinta y siete años;
después expiró y murió, y fue a reunirse con su pueblo”.
Joachim Gnilka, profesor de Teología de la Universidad de Munich.
SS. Juan Pablo II, Audiencia del
Miércoles 4
de Noviembre 1998, Roma.
|