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Juan Pablo Montes
“Belén es nombre simbólico: en árabe “casa de la carne” y
en hebraico “casa de pan”.
Se encuentra a solo 8 kilómetros de la ciudad de Jerusalén.
Es un poblado árabe, de unos 35.000 habitantes.
Belén en el Antiguo Testamento
La ciudad de Belén es la cuna del Rey David, el hijo menor de Iese, elegido por
Dios,
ungido por el profeta Samuel para ser “el 2º Rey de Israel” y cabeza de la
dinastía, de la cual nacería el Mesías.
“Belén y
David quedarían a partir de entonces como una nota destacada en los oráculos
mesiánicos”.
El
profeta Miqueas le correspondió revelar donde nacería el “Ungido de las
naciones”: Mas tú, Belén Efratá, aunque eres la menor entre las familias de
Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes
son de antigüedad, desde los días de antaño.
Por eso él
los abandonará hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces
el resto de sus hermanos volverá a los hijos de Israel.
El se
alzará y pastoreará con el poder de Yahveh, con la majestad del nombre de Yahveh
su Dios. Se asentarán bien, porque entonces se hará él grande hasta los confines
de la tierra (Miq 5,1-3).
Belén
en el Nuevo Testamento
Conocemos por los Evangelios que allí nació Jesús: En aquel tiempo, apareció
un edicto del César Augusto para que se hiciera el censo de toda la tierra.
(...) Y todos iban a hacerse empadronar, cada uno a su ciudad. Subió también
José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se
llama Betlehem, porque era de la casa y linaje de David, para hacerse inscribir
con María su esposa, que estaba encinta. Ahora bien, mientras estaban allí,
llegó para ella el tiempo de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo
primogénito; y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no
había lugar para ellos en la hostería (Lc 2,1.3-7). El profeta Miqueas lo
había profetizado siglos antes.
Los contemporáneos de Jesucristo conocían muy bien esa profecía, pues los Santos
Evangelios hacen mención de ello: Ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque
así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres,
no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un
caudillo que apacentará a mi pueblo Israel (Mt 2,5-6).
La Basílica de la Natividad
La Basílica de la Natividad recuerda este acontecimiento importante:
“La Estrella de plata (...) indica el lugar donde nació
Cristo en la Gruta de la Basílica de la Natividad, (...) Si bien el altar
pertenece al rito griego ortodoxo, la inscripción de la estrella es latina y
reza: ‘Aquí, de la Virgen María, nació Jesucristo’”.
La gruta de la Natividad tiene las dimensiones
de una pequeña capilla casi rectangular (12,30 metros por 3,50 metros), con un
pequeño ábside en el extremo oriental.
“El pesebre es venerado en la capillita, igualmente
rupestre, de al lado. El altar que está en frente al pesebre está dedicado a
los Reyes Magos. En él pueden celebrar la misa los sacerdotes católicos”.
Gruta de la Natividad
Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del
alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le
acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento (Lc 2,6-7).
“... el lugar tradicional del nacimiento de Cristo. Es
una gruta que se encuentra bajo el presbiterio. A ambos lados de este hay una
escalera que comunican con la gruta” (...) La gruta es una capilla de
reducidas dimensiones, de forma casi rectangular (12,30 metros x 3,50 metros),
con un pequeño ábside en el extremo oriental. En él hay un altar y, debajo de
éste, una estrella de plata señala el lugar donde
Cristo nació de la Virgen María”.
“El pesebre es venerado en la capillita igualmente
rupestre de al lado. El altar que está al frente está dedicado a los Reyes
Magos”.
Iglesia
de Santa Catalina
Fue construida en la Edad Medía y dedicada a la mártir de Alejandría. Hoy es la
Iglesia parroquial de la comunidad católica de la ciudad de Belén, regenteada
por la Congregación fundada por San Francisco de Asís.
Es en esta Iglesia, donde se celebra con toda solemnidad la Navidad del Verbo
Encarnado, presidida la Santa Misa por el Patriarca latino de Jerusalén.
“La iglesia ha sufrido varias transformaciones. En 1880
fue ampliada hacia el oeste, sacrificando la galería oriental del claustro de
San Jerónimo, situado a la entrada de la Iglesia, lo que fue una pérdida, por
tratarse de una obra notable en su género en Palestina. En 1948 fue restaurada
por A. Barluzzi. En el centro luce una estatua de San Jerónimo”.
Grutas
de San Jerónimo
En la nave derecha de la Iglesia de Santa Catalina hay una
escalera que desciende las grutas llamadas de San Jerónimo, en memoria de este
santo Doctor de la Iglesia. Según una tradición, este santo, quien vivió en la
ciudad de Belén, y fue donde escribió la Biblia, llamada “Vulgata”, eligió estas
grutas para su sepultura.
La gruta más grande está
dedicada al Patriarca San José y a la visión del ángel, quien le ordena de parte
de Dios que parta hacia Egipto para salvar al Divino Niño que estaba en peligro.
A la izquierda de la entrada, una capillita rupestre dedicada a los Santos
Inocentes. Debajo del presbiterio se encuentran algunas tumbas vacías de
personas que quisieron ser enterradas cerca del Santo.
Próxima a la escalera de
bajada, por el lado derecho, una puerta comunica con una estancia, donde pueden
verse los cenotafios
de las Santas Paula y Eustoquia, su hija y el de Eusebio de Cremona.
“A la
izquierda, junto a la entrada, existe una cisterna que, según estudios
arqueológicos, es anterior al nacimiento de Jesucristo, lo que prueba que
están grutas eran ya utilizadas para cobijo de animales y, probablemente,
también de personas”.
Gruta de la leche
La “Gruta de la Leche” se
encuentra a 200 metros aproximadamente del Santuario de la Natividad. Según una
tradición, en la huida a Egipto,
la Santísima Virgen María sentada sobre una roca, dio de mamar al Verbo
Encarnado.
A la entrada de la
capilla, se encuentra una hermosa escultura de San José conduciendo un pequeño
burro, quien lleva en su lomo a su esposa, la Virgen María y al Niño Dios, en
brazos de su Madre. Ambos padres miran con ternura a quien es el Verbo
Encarnado.
La capilla tiene
muchísimos cuadros, donde se ve a la Virgen María dándole el pecho a su Divino
Hijo.
La ciudad de Belén en la Sagrada Escritura
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Belén – Efrata: Casa de pan – La fértil |
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Génesis 35,16.20; 48,7 |
Nacimiento de Benjamín. Tumba de
Raquel |
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Jueces 17,7-13 |
El país de un levita, sierva de
Micá |
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1º Samuel 16,1-13 |
Unción de David por Samuel |
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2º Samuel 23,13-17 |
Ocupada por los Filisteos |
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1º Crónica 2,9-17 |
Orígenes de David |
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2º Crónica 11,1-3 |
Unción de David |
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1º Crónica 3,1-9 |
Hijos de David |
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San Mateo 2,1-18 |
Adoración de los Magos y muerte
de los santos Inocentes |
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San Lucas 2,1-7 |
Nacimiento de Jesús en Belén |
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San Juan 7,42 |
Los judíos sabían que el Mesías
nacería en Belén y sería descendiente del Rey David |
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Miqueas 5,1-5 |
Jesús vendrá al pueblo de Belén |
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